UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSE DE CALDAS
LICENCIATURA EN PEDAGOGIA INFANTIL
DIDACTICA DEL LENGUAJE
VII SEMESTRE.
CRONISTAS:
DIANA ESPINEL
KATHERIN RIOS
ANGELICA ROJAS
TATIANA MONTAÑEZ
Hoy es uno de los tantos viernes en los que la séptima -aquella calle que comprende desde antes de la plaza Simón Bolívar hasta más allá de Usaquén- se convierte en septimazo pero sólo desde este mismo plaza hasta la calle 26. Este sitio deja atrás el traje de humo, los transeúntes y las ruedas que carga de lunes a jueves para vestirse de arte, música y mucho color; se transforma sobretodo en la noche, convirtiéndose en un nuevo mundo en el que la escala de grises se deja a un lado para que, en medio de la oscuridad, muestre su arcoíris de alegría y empuje colombiano, ¡si! Porque todo lo que allí vemos es el reflejo de los miles de colombianos que buscan la mejor forma de salir adelante y hacer sus sueños realidad. Allí podemos encontrar desde grandes ejecutivos tratando de escapar del estrés, producido por su trabajo de la semana, hasta personajes despistados dedicados a recorrer una y otra vez esta urbe convertida en una alfombra de pavimento, personas que parecen ir hacia un lugar muy interesante por el afán de sus pasos porque no se detienen ni un instante a admirar la belleza de su entorno, pero quienes sí lo hacemos encontramos miles de sorpresas en nuestro recorrido, el cual nos deja ver la magnitud de aquellas pequeñas cosas que aunque aparentemente no tienen ningún valor adquieren un gran significado.
En esta calurosa y congestionada calle en la que, muchos entre risas y conversaciones, observan sigilosamente y con ojos de extraño al que este a su lado, podemos encontrar también desde libros y cuadros de personajes, escritores y pintores que han sido historia, hasta malabaristas, cuenteros, equilibristas, bailarines, teatreros, poetas, los cuales adquieren un sentido de pertenencia por cada rincón de esta transitada vía, personajes que cada viernes después de las 6 de la tarde dejan caer su telón para hacer de esta un verdadero escenario, embrujándonos con cada una de sus actuaciones.
Allí en este pequeño fragmento de nuestra gran ciudad, frente al Jorge Eliecer Gaitán nos encontramos admirando un grupo que se toma la calle para mostrar su estilo de vida, el “BREAK DANCE”, aquel baile urbano que forma parte del movimiento de la cultura hip hop surgido en las comunidades latinoamericanas y afroamericanas en los barrios como el Bronx o Brooklyn de Nueva York a comienzos de los años 1970, baile que ahora se toma nuestra ciudad, nuestros jóvenes y parte de nuestra cultura para mostrar la majestuosidad de su arte.
Wilson es tan solo un joven de 24 años, orgulloso representante del Break Dance, cuya trayectoria de vida le ha permitido ser un líder en lo que le apasiona, donde tanto él como sus compañeros han crecido y se han formado juntos, conformando así “ESTILO REAL” un grupo que no solo se dedica a bailar, sino que lleva en sus venas un compromiso social encaminado a despertar en los niños y jóvenes una nueva forma de expresión que los lleva a transformar su realidad, pues no todo es muerte, violencia o desigualdad, y es este baile el que les da el eco para ser escuchados en una sociedad donde se tiende siempre a silenciar.
Para estos b-boys todo comienza en Santa Librada, un barrio ubicado en la zona 5 de Usme, aquella zona del sur de Bogotá tildada por algunos de peligrosa por la complejidad de sus habitantes, en donde muchos no se atreven a ir por ser un barrio del sur, allí, mas específicamente en el salón comunal “ANDREA” se dan cita de lunes a jueves estos soñadores para en medio de canciones, letras, pasos, diversos ritmos como la salsa, jazz, reggae, hip hop, rap… ensayar y perfeccionar su arte; para ellos esta es también la excusa perfecta para compartir sus anécdotas, ideales y anhelos, pues mas que compañeros y amigos son camaradas, convencidos de que se pude hacer mucho por cambiar todo lo negativo que nos rodea, pues a pesar de saber de todo lo que los tildan, por su cultura y sus gustos, por su forma de vestir y los accesorios que algunos suelen usar, están seguros de que con su grupo, su música y su arte pueden mejorar la calidad de vida de aquel que se lo proponga. Pues este estilo de vida no es muy aceptado en una sociedad que critica las apariencias y se basa en ellas, ¿quien se ha permitido acaso conocer sus ideales para poder refutarlos, negarlos o tacharlos?
La palabra rechazo para ellos no existe, son unos fieles creyentes en ese “otro” que muchas veces pasa desapercibido por la ciudad, pero que al salir de la sombra puede demostrar por ejemplo a través del baile todo su potencial, así, van en busca de talentos, compartiendo con los niños sus saberes y enseñando a la sociedad una nueva forma de lucha, una lucha contra la violencia, la agresión y la maldad, pues sus pasos, movimientos y bailes son la huella de aquel ideal de una sociedad mejor, en donde el cuerpo hable, exprese y opine dejando a un lado los gritos, insultos y maltratos, por que para que lanzar patadas y puños cuando podemos hacer un freeze(1) o un Powermoves (2) …ese es su mensaje, aquel que hemos tenido la oportunidad de escuchar en sus talleres, en sus presentaciones y en sus conversaciones, por que lo llevan consigo incrustado en la mente y el corazón.
(1) Son los cortes en los que el Bboy se para (como congelado) en una postura, llamada freeze.
(2) Todos los movimientos mas gimnásticos, en los que se gira o se realizan transiciones aparentemente mas "poderosas o enérgicas".
Hoy nuevamente es viernes, ¡y para ellos no hay ensayo! Sino que, por el contrario como miles de colombianos hay que trabajar justo a la hora en la que la mayoría de bogotanos salen de sus trabajos para disfrutar el fin de semana, la jornada para “ESTILO REAL” hasta ahora comienza.
A las 5 En punto despliegan su telón el cual se pinta de blanco y negro entre color sobre el frio asfalto, transformándose en una sinfonía de sonidos, colores, olores que ambientan su espectáculo. Se acomodan los equipos, se visten los integrantes, preparan su cuerpo para la flexibilidad que requiere su baile, se brindan apoyo mutuo y lanzan a la noche un grito de apertura.
La gente poco a poco los rodea mientras el más alto del grupo, quien se caracteriza por su actitud alegre y jocosa invita al público a observar el show, y en un minuto sin darse cuenta una gran multitud los rodea.
Wilson es el primero que sale ante su público, realiza las piruetas que caracterizan esta danza, luego Cristian con su estilo único y original continua la presentación, pero en medio de este jubilo quien más se roba el show es el “profesor”, un niño de tan solo 5 años que al lado de su padre Wilson ha aprendido a dominar estas difíciles técnicas, este pequeño impacta en su presentación con su plasticidad y perfecto dominio de su cuerpo, lleva a cabo todos aquellos movimientos, vueltas, giros y saltos para muchos imposibles: él, con su carisma, entrega y pasión instala varios interrogantes en sus espectadores, pues en su rostro se refleja aquel dinamismo de la infancia, en sus ojos podemos ver las ilusiones de la niñez y en sus pasos la experiencia de todos los integrantes juntos, como si les hubiese robado su esencia y sus años de entrega… tiene una actitud devoradora cuando entra a la pista dispuesto a robarse todas las miradas y aplausos, y lo logra, si claro que lo logra pues todos quedan boquiabiertos al ver sus habilidades y su sonrisa siempre latente por la satisfacción propia.
Cuando finalizó la primera presentación nos quedamos inmóviles, no sabíamos que hacer, era maravilloso lo que vimos, pero por nuestra mente pasó también una pregunta que nos invitó a reflexionar sobre nuestro quehacer con la infancia, ¿acaso estábamos aplaudiendo el trabajo de un menor en las calles?, esto no sería nada ético para nuestra formación como pedagogas…
La noche continua y los minutos trascurren uno a uno entre los pasos y el ritmo, seguimos a la expectativa de todo lo que allí sucede, siguen pasando una tras otra las sombras de los transeúntes, algunos se detienen para observar el baile, y, mientras tanto, sigue allí firme este gran personaje; el público se desborda en aplausos cada vez que ve al niño en acción, y este se siente cada segundo más seguro.
Para nosotras, este día, no era un viernes de septimazo igual a los que habíamos asistido anteriormente, hoy no mirábamos sino que observábamos, por eso al ver el rostro de Wilson y sus compañeros cuando el “profesor” se presentaba nos permitió respirar el orgullo que ellos sentían, a diferencia de lo que pasó en un primer momento por nuestras mentes, pudimos comprender que para ellos lo que hacia este pequeño era motivo de orgullo, cargado de un gran sentido y un ejemplo claro y vivo de su objetivo social, pues ante sus ojos él no estaba trabajando, ni era utilizado para ganar dinero, NO, todo lo contrario, lo que el profesor hacia era bailar por el simple gusto y placer de hacerlo, porque para él, era fundamental en su vida y mas aún porque tenía claro el ejemplo que estaba dando ante una sociedad vencida por el cansancio de sus mentes y de su corazón.
“La entrega y la pasión que encierra este arte permite llenarse de vida, cada paso es un aliciente para seguir luchando y sonreír” Dice Wilson con total convicción.
La pista termina y con ella el primer show de la noche. Ellos dicen que su recompensa son los aplausos, se dirigen al público para recibir un reconocimiento que les permita continuar su labor, pues unas cuantas monedas no vienen de más.
Este hecho se repite todos los viernes, hora a hora hasta que el reloj marca las 9 o hasta que la soledad de la noche inunde las calles. Wilson como líder del grupo es quien cuenta el dinero, lo reparte según el merito de cada uno de sus compañeros y los felicita por la presentación animándolos a continuar. Sin embargo, la noche no termina allí pues en sus casas aún los esperan para compartir un lapso de tiempo con ellos. Nosotros como espectadores tristemente le decimos adiós al show.
ESTILO REAL es un grupo que sueña día a día con un futuro mejor, que a través del Break Dance buscan revolucionar las calles de la ciudad y sus imaginarios pero sobretodo que sueñan y luchan por trascender el presente y cambiar el mañana.
LICENCIATURA EN PEDAGOGIA INFANTIL
DIDACTICA DEL LENGUAJE
VII SEMESTRE.
CRONISTAS:
DIANA ESPINEL
KATHERIN RIOS
ANGELICA ROJAS
TATIANA MONTAÑEZ
Hoy es uno de los tantos viernes en los que la séptima -aquella calle que comprende desde antes de la plaza Simón Bolívar hasta más allá de Usaquén- se convierte en septimazo pero sólo desde este mismo plaza hasta la calle 26. Este sitio deja atrás el traje de humo, los transeúntes y las ruedas que carga de lunes a jueves para vestirse de arte, música y mucho color; se transforma sobretodo en la noche, convirtiéndose en un nuevo mundo en el que la escala de grises se deja a un lado para que, en medio de la oscuridad, muestre su arcoíris de alegría y empuje colombiano, ¡si! Porque todo lo que allí vemos es el reflejo de los miles de colombianos que buscan la mejor forma de salir adelante y hacer sus sueños realidad. Allí podemos encontrar desde grandes ejecutivos tratando de escapar del estrés, producido por su trabajo de la semana, hasta personajes despistados dedicados a recorrer una y otra vez esta urbe convertida en una alfombra de pavimento, personas que parecen ir hacia un lugar muy interesante por el afán de sus pasos porque no se detienen ni un instante a admirar la belleza de su entorno, pero quienes sí lo hacemos encontramos miles de sorpresas en nuestro recorrido, el cual nos deja ver la magnitud de aquellas pequeñas cosas que aunque aparentemente no tienen ningún valor adquieren un gran significado.
En esta calurosa y congestionada calle en la que, muchos entre risas y conversaciones, observan sigilosamente y con ojos de extraño al que este a su lado, podemos encontrar también desde libros y cuadros de personajes, escritores y pintores que han sido historia, hasta malabaristas, cuenteros, equilibristas, bailarines, teatreros, poetas, los cuales adquieren un sentido de pertenencia por cada rincón de esta transitada vía, personajes que cada viernes después de las 6 de la tarde dejan caer su telón para hacer de esta un verdadero escenario, embrujándonos con cada una de sus actuaciones.
Allí en este pequeño fragmento de nuestra gran ciudad, frente al Jorge Eliecer Gaitán nos encontramos admirando un grupo que se toma la calle para mostrar su estilo de vida, el “BREAK DANCE”, aquel baile urbano que forma parte del movimiento de la cultura hip hop surgido en las comunidades latinoamericanas y afroamericanas en los barrios como el Bronx o Brooklyn de Nueva York a comienzos de los años 1970, baile que ahora se toma nuestra ciudad, nuestros jóvenes y parte de nuestra cultura para mostrar la majestuosidad de su arte.
Wilson es tan solo un joven de 24 años, orgulloso representante del Break Dance, cuya trayectoria de vida le ha permitido ser un líder en lo que le apasiona, donde tanto él como sus compañeros han crecido y se han formado juntos, conformando así “ESTILO REAL” un grupo que no solo se dedica a bailar, sino que lleva en sus venas un compromiso social encaminado a despertar en los niños y jóvenes una nueva forma de expresión que los lleva a transformar su realidad, pues no todo es muerte, violencia o desigualdad, y es este baile el que les da el eco para ser escuchados en una sociedad donde se tiende siempre a silenciar.
Para estos b-boys todo comienza en Santa Librada, un barrio ubicado en la zona 5 de Usme, aquella zona del sur de Bogotá tildada por algunos de peligrosa por la complejidad de sus habitantes, en donde muchos no se atreven a ir por ser un barrio del sur, allí, mas específicamente en el salón comunal “ANDREA” se dan cita de lunes a jueves estos soñadores para en medio de canciones, letras, pasos, diversos ritmos como la salsa, jazz, reggae, hip hop, rap… ensayar y perfeccionar su arte; para ellos esta es también la excusa perfecta para compartir sus anécdotas, ideales y anhelos, pues mas que compañeros y amigos son camaradas, convencidos de que se pude hacer mucho por cambiar todo lo negativo que nos rodea, pues a pesar de saber de todo lo que los tildan, por su cultura y sus gustos, por su forma de vestir y los accesorios que algunos suelen usar, están seguros de que con su grupo, su música y su arte pueden mejorar la calidad de vida de aquel que se lo proponga. Pues este estilo de vida no es muy aceptado en una sociedad que critica las apariencias y se basa en ellas, ¿quien se ha permitido acaso conocer sus ideales para poder refutarlos, negarlos o tacharlos?
La palabra rechazo para ellos no existe, son unos fieles creyentes en ese “otro” que muchas veces pasa desapercibido por la ciudad, pero que al salir de la sombra puede demostrar por ejemplo a través del baile todo su potencial, así, van en busca de talentos, compartiendo con los niños sus saberes y enseñando a la sociedad una nueva forma de lucha, una lucha contra la violencia, la agresión y la maldad, pues sus pasos, movimientos y bailes son la huella de aquel ideal de una sociedad mejor, en donde el cuerpo hable, exprese y opine dejando a un lado los gritos, insultos y maltratos, por que para que lanzar patadas y puños cuando podemos hacer un freeze(1) o un Powermoves (2) …ese es su mensaje, aquel que hemos tenido la oportunidad de escuchar en sus talleres, en sus presentaciones y en sus conversaciones, por que lo llevan consigo incrustado en la mente y el corazón.
(1) Son los cortes en los que el Bboy se para (como congelado) en una postura, llamada freeze.
(2) Todos los movimientos mas gimnásticos, en los que se gira o se realizan transiciones aparentemente mas "poderosas o enérgicas".
Hoy nuevamente es viernes, ¡y para ellos no hay ensayo! Sino que, por el contrario como miles de colombianos hay que trabajar justo a la hora en la que la mayoría de bogotanos salen de sus trabajos para disfrutar el fin de semana, la jornada para “ESTILO REAL” hasta ahora comienza.
A las 5 En punto despliegan su telón el cual se pinta de blanco y negro entre color sobre el frio asfalto, transformándose en una sinfonía de sonidos, colores, olores que ambientan su espectáculo. Se acomodan los equipos, se visten los integrantes, preparan su cuerpo para la flexibilidad que requiere su baile, se brindan apoyo mutuo y lanzan a la noche un grito de apertura.
La gente poco a poco los rodea mientras el más alto del grupo, quien se caracteriza por su actitud alegre y jocosa invita al público a observar el show, y en un minuto sin darse cuenta una gran multitud los rodea.
Wilson es el primero que sale ante su público, realiza las piruetas que caracterizan esta danza, luego Cristian con su estilo único y original continua la presentación, pero en medio de este jubilo quien más se roba el show es el “profesor”, un niño de tan solo 5 años que al lado de su padre Wilson ha aprendido a dominar estas difíciles técnicas, este pequeño impacta en su presentación con su plasticidad y perfecto dominio de su cuerpo, lleva a cabo todos aquellos movimientos, vueltas, giros y saltos para muchos imposibles: él, con su carisma, entrega y pasión instala varios interrogantes en sus espectadores, pues en su rostro se refleja aquel dinamismo de la infancia, en sus ojos podemos ver las ilusiones de la niñez y en sus pasos la experiencia de todos los integrantes juntos, como si les hubiese robado su esencia y sus años de entrega… tiene una actitud devoradora cuando entra a la pista dispuesto a robarse todas las miradas y aplausos, y lo logra, si claro que lo logra pues todos quedan boquiabiertos al ver sus habilidades y su sonrisa siempre latente por la satisfacción propia.
Cuando finalizó la primera presentación nos quedamos inmóviles, no sabíamos que hacer, era maravilloso lo que vimos, pero por nuestra mente pasó también una pregunta que nos invitó a reflexionar sobre nuestro quehacer con la infancia, ¿acaso estábamos aplaudiendo el trabajo de un menor en las calles?, esto no sería nada ético para nuestra formación como pedagogas…
La noche continua y los minutos trascurren uno a uno entre los pasos y el ritmo, seguimos a la expectativa de todo lo que allí sucede, siguen pasando una tras otra las sombras de los transeúntes, algunos se detienen para observar el baile, y, mientras tanto, sigue allí firme este gran personaje; el público se desborda en aplausos cada vez que ve al niño en acción, y este se siente cada segundo más seguro.
Para nosotras, este día, no era un viernes de septimazo igual a los que habíamos asistido anteriormente, hoy no mirábamos sino que observábamos, por eso al ver el rostro de Wilson y sus compañeros cuando el “profesor” se presentaba nos permitió respirar el orgullo que ellos sentían, a diferencia de lo que pasó en un primer momento por nuestras mentes, pudimos comprender que para ellos lo que hacia este pequeño era motivo de orgullo, cargado de un gran sentido y un ejemplo claro y vivo de su objetivo social, pues ante sus ojos él no estaba trabajando, ni era utilizado para ganar dinero, NO, todo lo contrario, lo que el profesor hacia era bailar por el simple gusto y placer de hacerlo, porque para él, era fundamental en su vida y mas aún porque tenía claro el ejemplo que estaba dando ante una sociedad vencida por el cansancio de sus mentes y de su corazón.
“La entrega y la pasión que encierra este arte permite llenarse de vida, cada paso es un aliciente para seguir luchando y sonreír” Dice Wilson con total convicción.
La pista termina y con ella el primer show de la noche. Ellos dicen que su recompensa son los aplausos, se dirigen al público para recibir un reconocimiento que les permita continuar su labor, pues unas cuantas monedas no vienen de más.
Este hecho se repite todos los viernes, hora a hora hasta que el reloj marca las 9 o hasta que la soledad de la noche inunde las calles. Wilson como líder del grupo es quien cuenta el dinero, lo reparte según el merito de cada uno de sus compañeros y los felicita por la presentación animándolos a continuar. Sin embargo, la noche no termina allí pues en sus casas aún los esperan para compartir un lapso de tiempo con ellos. Nosotros como espectadores tristemente le decimos adiós al show.
ESTILO REAL es un grupo que sueña día a día con un futuro mejor, que a través del Break Dance buscan revolucionar las calles de la ciudad y sus imaginarios pero sobretodo que sueñan y luchan por trascender el presente y cambiar el mañana.

1 comentario:
que chevere poder vernos aqui en la red y que nuestros escritos sean valorados.
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