GÉMINIS DOS FORMAS DE VIDA
LUZ ADRIANA GARCÍA G., YURI VIVIANA GASPAR A., ANDREA CATALINA MIRANDA A., LADY ANDREA CASALLAS A.
En la ciudad encontramos un sinnúmero de personas, unas blancas otras no tanto, unas altas otras bajas y otras tantas que queremos o mejor nos conviene ignorar; entre estas se encuentran ellas, las mujeres de la “vida fácil” pero… ¿qué tiene de fácil esta vida?; vida fácil para muchos de nosotros es vender el cuerpo y a cambio recibir una remuneración sin saber que para esto hay que estar drogado, alcoholizado, sumergido en la tristeza. Sin embargo no podemos ignorar que muchas de estas mujeres han encontrado en la prostitución una salida para suplir sus necesidades económicas y así sostenerse ellas y ha sus familias, sin importar las consecuencias que esto acarrea este trabajo, tales como adicciones, enfermedades, perdidas de vínculos familiares y en muchos casos la muerte. Situaciones como esta han tenido que experimentar muchas mujeres de nuestra sociedad, como LUZ STELLA o LUCECITA como la llaman sus clientes y compañeras de trabajo, este personaje para muchos invisible, por cuestiones académicas hoy se hace real, se hace evidente entre nosotros mostrándonos las dos caras de la vida, una vida que nadie más que ella conoce.
Luz Stella nació en Pitalito (Huila), a los trece años su mamá la obligó a casarse con un hombre mayor que ella, pero por ser menor de edad no lo pudo hacer por lo que se fue a vivir con él, ella le hacía todo y el le daba lo que ella le pidiera, joyas, dinero, ropa, pero solo podía lucirlos con él pues no le permitía salir, poco a poco se fue acostumbrando y pensó muchas veces en irse pero al recordar la pobreza de su familia y las comodidades que tenía con GILBERTO desistía de esta idea.
A los 15 años quedó embarazada de gemelos pero su cuerpo no lo resistió y tuvieron que hacerle un legrado; “el médico dijo que sólo podía volver a quedar embarazada hasta el año como mínimo pero Gilberto no se pudo aguantar la arrechera y a los seis meses volví a quedar embarazada” cuenta LUCECITA cambiando la expresión del rostro. Con esto decidió tomar dinero de Gilberto e irse a donde una “hierbatera” quien le dio “un agua que sabía asqueroso” según cuenta para perder ese bebé y así fue, después de tomar se sintió muy mal y cuando llegó a la finca se desmayó, cuando despertó estaba en su cama. Gilberto se enojó mucho porqué había salido y al preguntarle donde estaba ella respondió que había ido a visitar a su mamá porque le hacía mucha falta, a él no le gustó y la golpeó, en esto le pegó en el vientre e inmediatamente le produjo una hemorragia, él quedó muy impresionado y le preguntó que era lo que pasaba, que si estaba embarazada, ella con miedo respondió afirmando y añadió que no le había dicho aún porque era una sorpresa y su marido le creyó. Gilberto quedó tan triste que le dijo que la pondría en un tratamiento para que pudiera quedar en embarazo de nuevo – no tuve más remedio que aceptar- cuenta con expresión de conformidad.
Su organismo quedó tan mal que solo cuatro años después quedó embarazada- ese hombre casi se muere de la felicidad, para ese entonces yo tenía 21 años y él 55…parecía mi papá, era muy sucio en la cama pero yo me aguantaba- recuerda negando con su cabeza mientras toma un poco de agua.
Su primer bebé se llamó Gilberto pero prefirió decirle nene para no tener que mencionar el mismo nombre del padre; luego dos años después nació su segundo hijo varó Wilmer, ya con él Gilberto completaba 5 hijos pero no era suficiente para él, ahora quería una niña y a cuando Wilmer tenía tres años nació Mayerli a quien llama Magola, en ella veía reflejada a su madre.
Sólo estuvo con Gilberto tres años más después de esto – me mamé de estar con él y los niños eran muy malcriados por su culpa. Un día cualquiera, me acuerdo tanto 5 de marzo la guerrilla mató a mi hermano mayor, entonces mi familia resolvió irse de Pitalito para la gran ciudad de Bogotá supuestamente la ciudad de las oportunidades, a los 15 días después de lo de mi hermanito mi mamá se fue con mis hermanos y sobrinos, yo no me podía quedar atrás pues como a los seis me fui para donde estaban ellos…Cogí lo que más pude y a mis tres hijos- comenta Luz Stella.
Al llegar a Bogotá creyó que encontraría su felicidad, le parecía una ciudad muy bonita y grande. Llegó en el 1999 y duró un año buscando trabajo pero las exigencias para contratarla en cualquier puesto siempre eran las mismas: experiencia laboral y estudios secundarios mínimo y ella solo había hecho hasta segundo de primaria y jamás había trabajado.
En el barrio Sierra Morena donde vivía conoció a Angie y se hicieron amigas –Yo veía que esa mami andaba con buena plata y vestía re bien y la pasaba con unos mancitos relindos. Un día me dijo que si quería ella me conseguía trabajo en donde ella estaba y pues yo le dije que si y como no encontraba nada. Por otra parte como a los ocho días me dijo que me arreglara bien bonita que tenía la entrevista con el que estaba seguro, sería mi jefe. Pues le hice caso a Angie y me emperifollé y perfumé hasta los dientes; yo soy de estatura baja, muy delgada, buenos melones y tres pelos por eso utilizo trenzas postizas-se ríe- esas me las colocó para la entrevista una amiga negrita ahí del barrio Esmeralda, me gusta utilizar blusas bien pequeñitas de esas que dejan poquito a la imaginación…uuyyy y soy blanca, muy blanca y no es que me guste como mucho.
Oh sorpresa cuando llegamos al negocio, pues era una whiskería o mejor dicho un putiadero, la paga era buena, yo me quedaba casi con la mitad de lo que valía cada polvo, me daban comida y podía tomar lo que se me diera la gana. Empecé el fin de semana pero eso fue terrible porque me tocó tirar con un niñito, tenía apenas 20 años y yo con casi 30 ¿que aprovechada no? Ya después era más fácil pero me empecé a aburrir. Después de un mes para poder echarme a un man me tocaba estar periqueada o tomada, empecé a ganar bueno porque me echaba hasta 25 manes en una noche y cada polvo valía veinte mil pesos aparte de las propina, eso sí llegaba vuelta mierda a la casa y los tenía con el cuento que estaba trabajando de mesera en un Bar porque me daba pena decirles la verdad- Luz Stella hace una pausa, sus ojos se humedecen y trata de calmarse para poder contestarle el teléfono al nene su hijo mayor, quién al igual que sus hermanos y el resto de la familia aún no saben nada de esto.
-Un día llegó un tipo lindo – sigue contando- y me dijo que no siguiera en eso y que el me sacaba apartamento y me daba todo lo que le pidiera…uuuyy yo me entusiasmé, duramos de novios como 2 meses, en ese tiempo yo me había salido del chuzo, ya nos íbamos a ir a vivir juntos pero cuando le dije que teníamos que llevarnos a mis hijos se patraceó y no volvió, se perdió como por arte de magia.
Me dio duro y lloré arto, pero me repuse y Angie me dijo que Guillermo me recibía otra vez si quería, yo sin plata en el bolsillo ni para comprar trago así pues me fui otra vez a trabajar, allá bailamos todas, nos empelotamos, jartábamos y nos periqueábamos hasta que no aguantábamos más la pasaba rico al fin y al cabo-.
Ante todo el mundo ella es una madre trabajadora que lucha por sus hijos a los que -no les falta nada, tienen sus pintas y regalos para diciembre y su plato de comida, lo que no he podido es meterlos en buenos colegios por eso están como atrasados- dice.
En estos momentos vive con un hombre militar quien no solamente la mantiene a ella sino también a sus tres hijos, sale de ese trabajo cuando tiene una pareja estable y cuando no, regresa a lo mismo pues dice que no sabe hacer nada más y que en ningún lado le darán una oportunidad y no se quiere “maltratar las manos por tres pesos”. –Si me siguen pagando por abrir las piernas pues lo sigo haciendo pero lo único que sé es que el amor para mi no existe y Dios me dejó tirada desde el momento que mi mamá me vendió al papá de mis hijos.
Hasta el momento ha vivido con ocho hombres y dice que no sabe si la lista se alargue pero lo que si tiene claro es que no quiere que su hija viva lo mismo, sueña con que “Magolita” como la llama, estudie, consiga un buen trabajo-de secretaria o alguno de esos donde tenga que vestirse bien elegante y ser muy inteligente, no bien caliente como su mamá.
Luz Stella accedió a hablar con nosotras pero con la condición de que se hiciera fuera de su casa para que sus hijos no supieran nada. Hoy en día Gilberto tiene 17 años, Wilmer 15 y Mayerly 12 años, a esa misma edad Lucecita no pensaba por lo que tendría que pasar y al escuchar su relato pensamos que ésta vida no tiene nada de fácil, al contrario en ella se corren los peores riesgos como contraer enfermedades, morir de sobredosis o en manos de un borracho, además la vergüenza que pueden llegar a sentir sus hijos. Algunas mujeres lo hacen por necesidad otras por obligación de igual manera la gente las señala.
Esta es una parte de la ciudad a la que no le damos importancia, pasamos cerca los lugares repletos de estas mujeres pero las hacemos invisibles, como si no existieran no les hablan, no las saludan porque quien lo haga puede ser catalogado de igual manera. Al hablar con Luz Stella nos damos cuenta que siente como si no fuera una persona, como si le hubieran prohibido sentir y expresarlo y terminamos con esta frase que nos llamó mucho la atención: MUJERES COMO YO NO HACEMOS PARTE DE ESTA SOCIEDAD, SOMOS EL DESPERDICIO DE ELLA MISMA.