lunes, 25 de agosto de 2008

EL DOMINGO PARA ALGUNOS NIÑOS

UNIVERSIDAD DISTRTAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS

FACULTAD DE CIENCIAS Y EDUCACIÓN

LIC. PEDAGOGÍA INFANTIL

MARIA DE LOS ANGELES GARZÓN PEREIRA

CÓDIGO: 20061187028

EL DOMINGO PARA ALGUNOS NIÑOS

Tomar un bus el domingo en la mañana, no necesariamente una ruta que pase por uno de los grandes parques con los que cuenta la ciudad, éste es el inicio de una travesía en la que se hace evidente la situación que viven muchos niños en un domingo. Sube a l bus un señor con uno o dos niños de diferentes edades pero más bien pequeños no mayores de diez años, muy arreglados y hasta perfumados. Este es un caso en particular: Se escucha a un pequeño contar los proyectos para el día. El niño dice “papi, papi si compras la cometa podremos elevarla muy alto, si papi”, es que siempre jugamos fútbol, sabes papi a mi compañero Juanito lo llevó el papá a piscina y Luís y Pedrito los de la cuadra estuvieron el domingo en Monserrate con su papá; el niño no cesa de hablar, el papá apenas si lo escucha y por momentos pareciera mas bien quisiera que se callara, el niño lo interroga , llama la atención abre la ventana, se sube en la silla hasta que…

Papá ¡Te sientas , te callas, te portas bien, o no vuelves a salir conmigo y no hay cometa¡

Su carita que hasta hace un momento irradiaba alegría y entusiasmo se transforma en una mezcla de tristeza, angustia y desconcierto; no entiende porque el enojo de su padre, se siente culpable, no puede articular palabra, en sus ojitos llenos de lagrimas hay tantos interrogantes, ¿será que mi papá ya no me quiere?, ¿al pasar el día juntos no es importante para él?, ¿las cosas que le cuento le aburren? O ¿Por todo esto es que no está siempre conmigo? Y el gran interrogante para todos ustedes es ¿Qué pasa con tantos niños que viven los domingos de la misma forma? Y ¿Cuándo los papitos serán conscientes de toda la trascendencia que tienen situaciones como la narrada para niños con tanta carencia de papá?

jueves, 21 de agosto de 2008

Entre rejas por Viviana Carolina Duarte

ENTRE REJAS

Hace 4 meses hice una visita que transformo mi mirada del mundo, del tiempo del espacio, tal vez por curiosidad, intriga o por hacer la visita a alguien que ansia un abrazo, un beso, una sonrisa me acerque a la cárcel modelo sin siquiera imaginarme lo que me esperaba; llame en la noche del dia sábado a la mama de la persona que íbamos a visitar mi hermana y yo, nos dio algunas indicaciones entre las cuales estaba con él, debíamos irnos vestidos en falda y en chanclas, colgué el teléfono despues de alistar todo lo que llevaríamos, transcurrió la noche entre intrigas y temores.

Amaneció y mi hermana entro a mi cuarto a las 5:00am, platicamos hicimos una pequeña oración, nos alistamos y salimos en compañía de mi papá y de mi mamá. Llegamos a la cárcel y mi mirada recorrió una extensa fila de mujeres que rodeaban un colegio, una iglesia y algunas cosas. Mi padre paro el carro, me baje y comencé a formar parte de aquella fila que solo esperaba con ansia ingresar a encontrarse con sus seres queridos. En ese momento y al acercarse mi hermana y mi mamá con lo que llevábamos, una de las mujeres se acerco y como si fuera obvio nos pregunto si era la primera vez que íbamos, le contestamos que si y comenzó a decirnos a decirnos todo lo que no podíamos entrar, ni el dulce de brevas, ni los objetos de aseo, ni las chaquetas que llevábamos puestas, hicimos toso lo que nos dijeron, y comenzó la larga espera mientras veíamos a mi papá y a mi mamá marcharse. Pasaron una…dos…y tres horas para lograr ingresar por un túnel pasadizo por el cual llegaríamos a los puestos de control. En ese transcurso pude conocer historias conmovedoras que iniciaban con una pregunta: a que patio va? Y de ahí se partió para mil preguntas más de las cuales se hacían parte más y más mujeres de la fila.

En un momento gritaron y quienes estaban a nuestro lado nos dijeron que era porque se colaban y ya venían los guardias poniendo os sellos. Cuando llegaron a donde nos encontrábamos vi en mi brazo el numero 2019, era ese el número de personas que habían ingresado hasta el momento. Pasamos por 5 puestos de control en cada uno de las cuales nos encontrábamos con mujeres llorando porque algo les pitaba en el detector de metales o porque los perros antinarcóticos no las habían dejado pasar.

Despues de pasar por muchas rejas comencé a ver las caras de muchos hombres que se encuentran en este lugar, unos gritaban los nombres de los presos a los cuales ya les había llegado la visita y a otros en el patio que no encontrábamos. Al fin de tan largo recorrido llegamos al patio número 4 repleto de hombres con el rostro ilusionado de ver a sus madres, esposas, hermanas e hijas que los visitaban, sus miradas recorrían nuestros rostros con el anhelo de ver a sus seres queridos a quien buscaban? Nos pregunto una de las muchas que ayudan con los paquetes e indican el camino en esa fría cárcel… le contestamos a wilmer y el corriendo nos llevo a donde se encontraba (al fin despues de tanto recorrido) Él mi primo: sus ojos brillaron y se lanzo a abrazarnos buscando afecto, queriendo saber que era de nuestras vidas despues de 5 años sin vernos. Le dimos lo que le llevábamos, nos conto porque estaba allí, nos presento a los duros del pasillo como él los llamo, entre esos un profesor de matemáticas.

Hablamos, comimos y llego la hora de despedirnos de nuevo el recorrido hacia la salida mientras todos se despedían pidiendo una oración a su familia y pidiéndoles que los visiten el próximo domingo.

VIVIANA CAROLINA DUARTE VALERO

CODIGO: 20061187022

lunes, 9 de junio de 2008

GÉMINIS DOS FORMAS DE VIDA

GÉMINIS DOS FORMAS DE VIDA

LUZ ADRIANA GARCÍA G., YURI VIVIANA GASPAR A., ANDREA CATALINA MIRANDA A., LADY ANDREA CASALLAS A.

En la ciudad encontramos un sinnúmero de personas, unas blancas otras no tanto, unas altas otras bajas y otras tantas que queremos o mejor nos conviene ignorar; entre estas se encuentran ellas, las mujeres de la “vida fácil” pero… ¿qué tiene de fácil esta vida?; vida fácil para muchos de nosotros es vender el cuerpo y a cambio recibir una remuneración sin saber que para esto hay que estar drogado, alcoholizado, sumergido en la tristeza. Sin embargo no podemos ignorar que muchas de estas mujeres han encontrado en la prostitución una salida para suplir sus necesidades económicas y así sostenerse ellas y ha sus familias, sin importar las consecuencias que esto acarrea este trabajo, tales como adicciones, enfermedades, perdidas de vínculos familiares y en muchos casos la muerte. Situaciones como esta han tenido que experimentar muchas mujeres de nuestra sociedad, como LUZ STELLA o LUCECITA como la llaman sus clientes y compañeras de trabajo, este personaje para muchos invisible, por cuestiones académicas hoy se hace real, se hace evidente entre nosotros mostrándonos las dos caras de la vida, una vida que nadie más que ella conoce.

Luz Stella nació en Pitalito (Huila), a los trece años su mamá la obligó a casarse con un hombre mayor que ella, pero por ser menor de edad no lo pudo hacer por lo que se fue a vivir con él, ella le hacía todo y el le daba lo que ella le pidiera, joyas, dinero, ropa, pero solo podía lucirlos con él pues no le permitía salir, poco a poco se fue acostumbrando y pensó muchas veces en irse pero al recordar la pobreza de su familia y las comodidades que tenía con GILBERTO desistía de esta idea.

A los 15 años quedó embarazada de gemelos pero su cuerpo no lo resistió y tuvieron que hacerle un legrado; “el médico dijo que sólo podía volver a quedar embarazada hasta el año como mínimo pero Gilberto no se pudo aguantar la arrechera y a los seis meses volví a quedar embarazada” cuenta LUCECITA cambiando la expresión del rostro. Con esto decidió tomar dinero de Gilberto e irse a donde una “hierbatera” quien le dio “un agua que sabía asqueroso” según cuenta para perder ese bebé y así fue, después de tomar se sintió muy mal y cuando llegó a la finca se desmayó, cuando despertó estaba en su cama. Gilberto se enojó mucho porqué había salido y al preguntarle donde estaba ella respondió que había ido a visitar a su mamá porque le hacía mucha falta, a él no le gustó y la golpeó, en esto le pegó en el vientre e inmediatamente le produjo una hemorragia, él quedó muy impresionado y le preguntó que era lo que pasaba, que si estaba embarazada, ella con miedo respondió afirmando y añadió que no le había dicho aún porque era una sorpresa y su marido le creyó. Gilberto quedó tan triste que le dijo que la pondría en un tratamiento para que pudiera quedar en embarazo de nuevo – no tuve más remedio que aceptar- cuenta con expresión de conformidad.

Su organismo quedó tan mal que solo cuatro años después quedó embarazada- ese hombre casi se muere de la felicidad, para ese entonces yo tenía 21 años y él 55…parecía mi papá, era muy sucio en la cama pero yo me aguantaba- recuerda negando con su cabeza mientras toma un poco de agua.

Su primer bebé se llamó Gilberto pero prefirió decirle nene para no tener que mencionar el mismo nombre del padre; luego dos años después nació su segundo hijo varó Wilmer, ya con él Gilberto completaba 5 hijos pero no era suficiente para él, ahora quería una niña y a cuando Wilmer tenía tres años nació Mayerli a quien llama Magola, en ella veía reflejada a su madre.

Sólo estuvo con Gilberto tres años más después de esto – me mamé de estar con él y los niños eran muy malcriados por su culpa. Un día cualquiera, me acuerdo tanto 5 de marzo la guerrilla mató a mi hermano mayor, entonces mi familia resolvió irse de Pitalito para la gran ciudad de Bogotá supuestamente la ciudad de las oportunidades, a los 15 días después de lo de mi hermanito mi mamá se fue con mis hermanos y sobrinos, yo no me podía quedar atrás pues como a los seis me fui para donde estaban ellos…Cogí lo que más pude y a mis tres hijos- comenta Luz Stella.

Al llegar a Bogotá creyó que encontraría su felicidad, le parecía una ciudad muy bonita y grande. Llegó en el 1999 y duró un año buscando trabajo pero las exigencias para contratarla en cualquier puesto siempre eran las mismas: experiencia laboral y estudios secundarios mínimo y ella solo había hecho hasta segundo de primaria y jamás había trabajado.

En el barrio Sierra Morena donde vivía conoció a Angie y se hicieron amigas –Yo veía que esa mami andaba con buena plata y vestía re bien y la pasaba con unos mancitos relindos. Un día me dijo que si quería ella me conseguía trabajo en donde ella estaba y pues yo le dije que si y como no encontraba nada. Por otra parte como a los ocho días me dijo que me arreglara bien bonita que tenía la entrevista con el que estaba seguro, sería mi jefe. Pues le hice caso a Angie y me emperifollé y perfumé hasta los dientes; yo soy de estatura baja, muy delgada, buenos melones y tres pelos por eso utilizo trenzas postizas-se ríe- esas me las colocó para la entrevista una amiga negrita ahí del barrio Esmeralda, me gusta utilizar blusas bien pequeñitas de esas que dejan poquito a la imaginación…uuyyy y soy blanca, muy blanca y no es que me guste como mucho.

Oh sorpresa cuando llegamos al negocio, pues era una whiskería o mejor dicho un putiadero, la paga era buena, yo me quedaba casi con la mitad de lo que valía cada polvo, me daban comida y podía tomar lo que se me diera la gana. Empecé el fin de semana pero eso fue terrible porque me tocó tirar con un niñito, tenía apenas 20 años y yo con casi 30 ¿que aprovechada no? Ya después era más fácil pero me empecé a aburrir. Después de un mes para poder echarme a un man me tocaba estar periqueada o tomada, empecé a ganar bueno porque me echaba hasta 25 manes en una noche y cada polvo valía veinte mil pesos aparte de las propina, eso sí llegaba vuelta mierda a la casa y los tenía con el cuento que estaba trabajando de mesera en un Bar porque me daba pena decirles la verdad- Luz Stella hace una pausa, sus ojos se humedecen y trata de calmarse para poder contestarle el teléfono al nene su hijo mayor, quién al igual que sus hermanos y el resto de la familia aún no saben nada de esto.

-Un día llegó un tipo lindo – sigue contando- y me dijo que no siguiera en eso y que el me sacaba apartamento y me daba todo lo que le pidiera…uuuyy yo me entusiasmé, duramos de novios como 2 meses, en ese tiempo yo me había salido del chuzo, ya nos íbamos a ir a vivir juntos pero cuando le dije que teníamos que llevarnos a mis hijos se patraceó y no volvió, se perdió como por arte de magia.

Me dio duro y lloré arto, pero me repuse y Angie me dijo que Guillermo me recibía otra vez si quería, yo sin plata en el bolsillo ni para comprar trago así pues me fui otra vez a trabajar, allá bailamos todas, nos empelotamos, jartábamos y nos periqueábamos hasta que no aguantábamos más la pasaba rico al fin y al cabo-.

Ante todo el mundo ella es una madre trabajadora que lucha por sus hijos a los que -no les falta nada, tienen sus pintas y regalos para diciembre y su plato de comida, lo que no he podido es meterlos en buenos colegios por eso están como atrasados- dice.

En estos momentos vive con un hombre militar quien no solamente la mantiene a ella sino también a sus tres hijos, sale de ese trabajo cuando tiene una pareja estable y cuando no, regresa a lo mismo pues dice que no sabe hacer nada más y que en ningún lado le darán una oportunidad y no se quiere “maltratar las manos por tres pesos”. –Si me siguen pagando por abrir las piernas pues lo sigo haciendo pero lo único que sé es que el amor para mi no existe y Dios me dejó tirada desde el momento que mi mamá me vendió al papá de mis hijos.

Hasta el momento ha vivido con ocho hombres y dice que no sabe si la lista se alargue pero lo que si tiene claro es que no quiere que su hija viva lo mismo, sueña con que “Magolita” como la llama, estudie, consiga un buen trabajo-de secretaria o alguno de esos donde tenga que vestirse bien elegante y ser muy inteligente, no bien caliente como su mamá.

Luz Stella accedió a hablar con nosotras pero con la condición de que se hiciera fuera de su casa para que sus hijos no supieran nada. Hoy en día Gilberto tiene 17 años, Wilmer 15 y Mayerly 12 años, a esa misma edad Lucecita no pensaba por lo que tendría que pasar y al escuchar su relato pensamos que ésta vida no tiene nada de fácil, al contrario en ella se corren los peores riesgos como contraer enfermedades, morir de sobredosis o en manos de un borracho, además la vergüenza que pueden llegar a sentir sus hijos. Algunas mujeres lo hacen por necesidad otras por obligación de igual manera la gente las señala.

Esta es una parte de la ciudad a la que no le damos importancia, pasamos cerca los lugares repletos de estas mujeres pero las hacemos invisibles, como si no existieran no les hablan, no las saludan porque quien lo haga puede ser catalogado de igual manera. Al hablar con Luz Stella nos damos cuenta que siente como si no fuera una persona, como si le hubieran prohibido sentir y expresarlo y terminamos con esta frase que nos llamó mucho la atención: MUJERES COMO YO NO HACEMOS PARTE DE ESTA SOCIEDAD, SOMOS EL DESPERDICIO DE ELLA MISMA.

DESMOVILIZANDO EL ALMA

DESMOVILIZANDO EL ALMA

Por Nathaly Quevedo, Angélica Lozano, Sandra Jacanamijoy, Sandra Quintero
Judith Vélez

En un país como el nuestro donde estamos acostumbrados a rotular a las personas por su raza, color o condición social, las diferencias parecen ser el motivo de exclusión en nuestra cultura. Cada día aparecen nuevos grupos que son excluidos de la sociedad, entre ellos encontramos el grupo urbano de los desmovilizados, estos grupos abordan una problemática, la de no pertenecer a ningún grupo social aceptado por la sociedad, ¿pero nos hemos detenido a pensar que causas llevaron a estas personas a ser parte de estos grupos al margen de la ley?, ¿qué implica para ellos el desmovilizarse? ¿La sociedad si le ofrece las suficientes oportunidades al grupo de desmovilizados? Estas preguntas nos llevan a reflexionar y profundizar sobre el tema debemos conocer un poco de ellos.

Oscar es un muchacho de 21 años pero aparenta mas edad, como si hubiera padecido sufrimientos y vivido a un ritmo apresurado, Oscar se dedica a reparar bicicletas, y pasa desapercibido ante la mirada de sus vecinos, es una persona amable que entabla fácilmente conversaciones con los demás, sin embargo no todos actúan de igual manera con él, algunas personas lo rechazan, evitan tener contacto con él, lo miran como si fuera culpable del más atroz de los delitos; él sospecha que conocen su secreto, pero no los juzga porque estas personas no saben las razones que lo llevaron a pertenecer a este grupo que le ofreció oportunidades disfrazadas que le permitirían cumplir sus sueños con las armas y el poder.

Al hablar con él se tiene una conversación amena, es una persona sencilla a la que le gusta colaborar y ser tenida en cuenta, es muy alegre, pero al relatar los motivos que lo llevaron a las filas de las FARC esa alegría se convierte en una gran tristeza que se ve reflejada en su mirada y en sus gestos, sin embargo después de un interminable suspiro Oscar abre su alma para contar su historia

“la muerte de mis padres y el que mi única hermana se encontrara allá en Florencia tan lejos, me hizo sentir muy solo además era apenas un mocoso de 16 años y me toco seguir las filas, me parecía bueno, tenia poder, ingrese al frente 49 de las FARC, durante 6 meses estuve en las filas pero luego y de ahí me pasaron de financiero, mejor dicho cobrador de impuestos o vacunas que llaman, a mi me iba muy bien porque yo tenía mi plata y troquelaba la plata que le pertenecía a los jefes.”

Oscar saca un cigarrillo de su overol y lo enciende lentamente, en su rostro puedo ver la satisfacción de los buenos recuerdos y una sonrisa que sale tímidamente de su boca.

“pues a mí me toco muy duro porque uno como va a decir que le toca siempre despacio” sonríe picaramente y une sus manos para frotarlas “cuando yo ingrese no me querían las mujeres civiles, entonces como uno ya de financiero pues ya le sobran las mujeres civiles por aquello de la plata que uno maneja, pero a los jefes no les gusta eso y entonces me prohíben eso y me iban a fusilar por eso” mueve su cabeza confirmando esa cruel realidad, sus labios tiemblan tal vez por el frío o mejor aun por el miedo que le produce recordar este episodio de su pasado, Oscar nos muestra una mezcla de sentimientos, pasa de la alegría de los buenos momentos al miedo de perder su vida por no seguir las normas que imponen los jefes de la guerra, no todo fue alegría, tuvo que sufrir el martirio de largas caminatas bajo el sol y la lluvia en la selva, las heridas que iban dejando cicatrices en su cuerpo y en su alma, “Se puso pesada la situación por falta de alimentos, las amenazas de los jefes, los continuos ataques del ejercito que nos hacían sentir mas mamados dentro del que creíamos era nuestro propio territorio y como uno escuchaba por la emisora Putumayo Stereo que los desmovilizados tienen subsidios de casa, subsidio para los hijos, para la mujer pues a uno le gusta eso y con las amenazas del fusilamiento, lo vi. como una salida y yo decidí desertarme con la pelada que estaba”.

Termina el cigarrillo y enciende otro más rápidamente que el primero, se ve más tranquilo y con ganas de seguir contando lo que le sucedió, por mi cuerpo pasa un escalofrió y en mi mente queda la encrucijada de la decisión que toma Oscar, traicionar a su propia gente para poder salvar su propia vida. “me entregué en Mocoa Putumayo el gobierno y el ejercito me echaron en un avión el mismo día para Bogotá, entregue arto armamento: 1 k 47, 1 punto 30, 60 granadas de mano, 50 de balak 47, 160 municiones para la k 47 y 80 para la punto 30”

Habla con tanta naturalidad de las armas como si se hablara de la lista del mercado, además muestra con sus manos la gran cantidad de municiones y armamento que logro sacar de ese lugar Oscar cuenta estos detalles con sencillez y de una manera tranquila; de un momento a otro cambia de tema, queriendo hablar de su nueva vida. “cuando llegue aquí todo fue muy bueno me pagaban $1800.000 al mes y las garantías eran mejores, pero ahora el ministerio mama mucho gallo para la paga y uno tiene que estar pendiente porque toca estudiar y no lo dejan a uno trabajar, para nosotros es muy duro esto, el gobierno nos quiere quitar eso, no sé si será la mano de Uribe o el ministerio que ya no nos quiere dar eso, el subsidio de vivienda ya nos lo quitaron y lo de la rebaja en los pagos no se sabe si esa ley la puso Uribe o es el ministerio”.

Oscar se siente engañado, se repite la historia, sus sueños se ven nuevamente frustrados, pero la situación ahora es mas complicada, su desmovilización ha traído consecuencias que han cambiado el rumbo de su vida, él mueve su cabeza y hace un gesto de impotencia y rabia por las promesas no cumplidas.

ya paila volver a las filas porque si los paras o las FARC se dan cuenta que uno es desmovilizado lo van matando a uno por ser desmovilizado y por otro lado yo no puedo llegar donde mi hermana” suspira y se entristece. “hace dos meses estuve por allá pero no puedo volver a mi me buscan porque yo me vine de la guerrilla con mucho armamento y plata y me buscan como ojo de hormiga”.

Oscar siempre recuerda a sus compañeros y en cierta manera se siente culpable por haberlos “traicionado”,”Yo si le diría a mis ex compañeros pues yo no hecho a nadie a la candela y no saco nadie a la candela, pues ellos verán pues si se quieren venir pues que se vengan, ahora no es como primero ahora nos toca muy duro a los desmovilizados”

Se frota las manos y su mirada se ve como perdida en los recuerdos de lo que fue, lo que pudo ser y lo que será un futuro, un futuro mediado por la incomprensión de la sociedad y la tristeza de ser rechazado por los errores que cometió, errores que todos los seres humanos cometemos por una razón u otra.

“y teniendo en cuenta que la gente nos rechaza cuando sabe que venimos de la guerra por eso es mejor contar con su discreción y que no salga de nosotros lo que yo fui o lo que yo soy un desmovilizado, lo que toca es lucharla acá como Dios nos ayude bueno ya no tengo más que decirle, solo que si necesita algo me diga, nos vemos, adiós….”

Hombres y mujeres desmovilizados que llegan a la ciudad generan temor, tal ves por la información que recibimos de los medios de comunicación donde nos muestran las masacres, las torturas que han generado a sus victimas, las diferentes maneras que utilizaron para extorsionar las familias de secuestrados, estas parecen ser las únicas voces que se escuchan, las únicas razones que se logran comprender, pero la verdadera comprensión de los desmovilizados como seres humanos parece estar muy lejos, lejos de la comprensión de lo que es la diferencia de unos y otros, Oscar nos muestra da realidad de una vida.

VIVIENDO DE LA MUERTE


VIVIENDO DE LA MUERTE


Al cerrar las puertas del cementerio, da inicio una nueva jornada laboral para el señor Betancourt, uno de los tres celadores del Cementerio Central, ubicado en la ciudad de Bogotá, la oscuridad invade cada uno de los rincones de este lugar, la niebla no permite ver otra luz mas allá que las de la calle 26 en donde los carros transitan a gran velocidad y poco a poco los transeúntes van disminuyendo tornándose en el ambiente un silencio pesado.

El cementerio, un lugar que a pesar de ser uno solo, evidencia claramente la diferencia social, en el centro, los personajes reconocidos y a su alrededor las memorias que solo son recordadas por sus familiares, de igual manera tienen el mismo titulo “difuntos”.

Las lágrimas de los familiares entristecen aun mas este lugar pero estas dan para el arriendo y la alimentación de muchos de los empleados que laboran en torno a las memorias de vida, que se encuentran reflejadas por medio de los epitafios plasmados en las tumbas, expresados por sus familiares.

Betancourt de 35 años de edad, con mujer y dos hijos, labora en este lugar hace seis meses, las largas jornadas de trabajo empiezan a las seis de la tarde y terminan a las seis de la mañana cuando llega su relevo, claro esta, este es el horario de la noche, ya que los horarios de trabajo varían cada semana para los celadores.

Este realiza los recorridos nocturnos por los callejones llenos de tumbas solitarias acompañado únicamente por su linterna, un radio teléfono y su bicicleta todo terreno.

Los celadores no escogen el lugar de trabajo, los ubican donde la empresa quiera asignarlos, a Betancourt le toca, ya que él es el sustento de su familia, el fue trasladado y su misión es velar por el patrimonio histórico y la seguridad de este sitio, ya que el cementerio por encontrarse en un sector donde se presentan muchos casos de delincuencia, requiere de vigilancia permanente para evitar el saqueo de tumbas.

Este cementerio, a pesar de ser un lugar donde el silencio y la soledad son su única compañía, Betancourt lo considera como un sitio seguro, ya que como el mismo dice, “hay que tenerle mas miedo a los vivos que a los muertos”.

El acepta que cuando se es nuevo, los sentidos se agudizan un poco mas, poniéndolo alerta y atento a todo lo que sucede; la noche susurra en sus oídos, se escuchan los llantos de la soledad y siente una corriente que recorre su cuerpo trastornándolo y haciéndolo recordar a su familia.

Pero es la hora del recorrido, se coloca sus guantes de lana, su pasamontañas y se sube a su caballo de hierro, acepta que sintió un poco de temor en sus primeros recorridos, pues en ocasiones se sentía observado y creía ver algunas sombras que ayudaban a aumentar su ritmo cardiaco y alteraban sus nervios, invadiendo su mente y nublando sus pensamientos pero como todo en la vida se torna costumbre, se tuvo que acoplar a esta forma de trabajo.

Un martes como cualquier otro mas en su calendario laboral, recibió su turno de seis de la tarde, luego se tomarse un tinto, se dispuso a realizar su ronda habitual por el cementerio, durante esta, escucho el eco de un ruido que llamo su atención, era su deber ir allí, sumergido entre el miedo y los nervios, se acerca al origen del misterioso sonido, cuando de pronto sale de la oscuridad un hombre, quien al percibir su llegada sale huyendo, Betancourt, al acercarse a este lugar, observo dos floreros de bronce y una lapida de mármol que estaban en el suelo, comprendiendo así que los sonidos eran producidos por personas que pretendían robar los floreros de bronce y el mármol de las lapidas para revenderlos por unos cuantos pesos.

Al instante, Betancourt salió a la persecución de aquel bandido, perdiéndose este en los laberintos del cementerio, sin dejar rastro alguno. Inmediatamente, este empleado en cumplimiento de su deber, se dirige rápidamente donde sus compañeros a contarles lo sucedido, estos al verlos asustado y nervioso decidieron ir en la búsqueda de este sujeto, sin encontrarlo en ninguno de los rincones del cementerio.

Así Betancourt relata la experiencia a la que se tuvo que enfrentar y la que más lo ha marcado en su trabajo en el cementerio. A partir de ese momento el no siente tanto temor al realizar las rondas, pues cree que no es cuestión de tenerle miedo y zozobra a los “mitos” que se forman en torno a los muertos ya que no son mas que supersticiones de las personas que no ven la realidad que él a experimentado en este sitio.

Terminando de relatar esta experiencia comenta que “este es un oficio común y corriente, que no es nada del otro mundo, pero cada persona tiene un tabú o concepto diferente sobre este trabajo, cada uno tiene que mantenerse y encontrar la forma de sobrevivir, esta es mi manera, es mi deber para con los vivos, cuidar de sus muertos.”

PRESENTADO POR:

JUDITH BERNAL

KATHERIN CAMARGO

LUIS EDUARDO RESTREPO

YADY SABOGAL

Renacer obrero

Universidad Distrital Francisco José de Caldas

Facultad de Ciencias y Educación

Licenciatura en Pedagogía Infantil

Renacer obrero

Erika Quiñones

Wendy Ospina

Ana Cáceres

Paola Sandoval


Terminada nuestra rutina diaria de clases, nos encontramos bajo uno de los paraderos de buses esperando a que la lluvia cese, o a que pase la ruta que nos ha de llevar a casa. Mientras las gotas de lluvia golpean el anden, nos percatamos que a lo lejos entre smokings, sastres y jeans lúgubres, desafiantes al clima, se resaltan cuerpos enérgicos con la tenacidad del color amarillo, que no solo hacen la diferencia en su vestimenta, si no también en la forma de expresarse, vivir y sentir el día a día desde el inicio de este, el cuál comienza desde muy temprano con un baño de agua fría, que no solo quita el sueño de la mañana, si no que también les hace un llamado a iniciar con su oficio cotidiano. En medio del desafiante frio de la mañana, el cual se entremezcla con la papa, arroz y carne caliente del almuerzo preparado por la esposa de cada uno de estos personajes, que junto a sus hijos, son el motivo de montar el vehículo que para algunos es insignificante y en ocasiones tomado como un objeto de recreación y esparcimiento, la bicicleta, para estos sujetos es el medio de llagar a esa construcción de sueños que desembocaran en una gran urbe.

Pero allí, a contados segundos, se aproxima esa buseta que nos llevará a casa, refugios de cemento hechos por esas manos maltratadas y golpeadas por la vida, que se comprometen con las ilusiones, metas y prosperidad de todas las familias que desean un espacio en donde reír, llorar, perder y luchar; si claro, estamos hablando de esos grades hombres y mujeres, que aunque no tienen titulo de arquitectos o ingenieros, han construido grandes ciudades: los constructores, llamados comúnmente “rusos”, palabra la cual se define partir del comunismo que envolvió a Rusia, en donde el ideal era trabajar por el pueblo y para el pueblo, comunidad que en su día a día, lucha fuertemente por ser feliz y por construir un mejor mañana entre risas, chanzas, peleas, chismes, el picadito de “mediodía” el cual complementa el almuerzo en el Casino, en donde encontramos platos dignos de su paladar: papa, pollo y arroz que generan energía extra para continuar con su labor diaria, y como no, la pola el la Rockola el Bohío, ubicada en el barrio San José de Bavaría, se encuentran cada cuatercenario de trabajo, para compartir y hablar de asuntos ajenos de su rutina diaria, pero importantes para cada uno de ellos, dejando aquí la mitad, o hasta incluso todo su sueldo.

En medio de escombros y materiales de construcción, que se confunden con el olor del sudor, la tierra y el cemento fresco y se entremezcla con el calor de los cuerpos trabajando, donde su masa corporal hoy alimentada por la fuerza empleada en sus trabajos, se ve a lo lejos el cuerpo de una mujer de contextura gruesa, pero que un no ha perdido su forma armónica de 1.57 cm de altura, sus manos ásperas, llenas de callos y heridas que se han sanado físicamente, luchan contra su rostro que refleja la tristeza que le dejó su pasado, la frustración de haber cuarteado su proyecto de vida y la incomodidad que siente con su trabajo.

Esta mujer de la que hablamos es Flor, nombre que inspira delicadeza y ternura, pero que se conjuga con la rudeza que caracteriza este oficio: ¡Flor páseme el serrucho!, es una de las frases favoritas de los hombres hacia ella, que al combinarse con la maquinaras y las herramientas de trabajo, hace que esta traiga a su memoria a sus dos hijos, rogándole a Dios que estos no pasen por lo que ella algún momento de su vida tuvo que pasar, y que la ha llevado a estar en este lugar……………………….

- “Me pregunto: ¿Qué pensaría mi mama cuando a mis 14 años decidí venirme de Boyacá con un hombre que me llevaba casi 24 años de diferencia en la edad?

Si les soy sincera, no le afecto mucho, pues después de tantos años de maltrato y de insultos lo mejor era que yo saliera de su vida (….) creí que todo ese sufrimiento había terminado, pero la mano gruesa y fuerte de aquel hombre que dice ser mi esposo ultrajaba mi cuerpo, hoy ya no quiero, ni quiero que me quieran, la vida me ha golpeado mucho y me fastidia (….) que mas se puede esperar cuando por mas de cinco años fui la víctima junto a mis hijos, pero gracias a ellos y al no querer que se repitiera mi historia, decidí dejarlo aventurándome a luchar por ellos, mi única y mas fuerte motivación (….) no ha sido fácil empezar con ellos, y mucho menos conseguir trabajo por mis estudios, aquellos que no cursé y que no me permiten conseguir algo mejor pago. Entre los puestos a los que tenía la posibilidad de acceder se encontraba el de empleada en una casa de familia, o en la construcción, y no crean que soy una mujer perezosa o cochina, lo que pasa es que lavarle a otras personas no me gusta, mejor dicho, no me nace, por eso, y con ayuda de una amiga que trabaja también en construcción, decidí empezar a trabajar en obra, al principio me tocó aseo fino, pero eso de limpiar y mantener todo listo para entregas me parece muy aburrido, no me gusto mucho, por eso me pasaron para aseo grueso, es muy pesado porque toca recoger escombros y materiales pesados, duré muy poco tiempo y por eso ahora estoy de almacenista, que suena fácil pero no es así, yo soy la única mujer que esta en obra como tal, no es un trabajo de almacén, uno aprende mucho y ya casi podría construir mi propia casa, pero con qué plata si ni me alcanza para vivir, la verdad no se como hago para estirar mi quincena, hagan cuentas $20.000 diarios, pero saben cuál es en verdad mi verdadero sueño, tener mi propia fabrica de modistería , me gustaría mucho aprender a coser y tener mis propias maquinas, ese es mi gran sueño, pero solo eso es, un sueño, que no voy a poder cumplir como tampoco logre estar con alguien, ya que hace algunos meses pedí cambio de otra construcción al enamorarme de un compañero y al contarle a una supuesta amiga, inventó un chisme he hizo que todo se dañara, es por eso que pienso que es mejor estar sola, poner limites a los hombre porque ellos son muy mentirosos y me pueden hacer quedar como una mujer fácil, este medio es muy pesado por estar rodeada de tantos hombres, uno aprende solo ha hablar de mujeres que es lo único que ellos saben, bueno, a veces de las familias y la situación económica, que no es nada fácil para ninguno de nosotros, pero eso no es lo mas cansón, uno termina por acostumbrarse, lo mas cansón es mi jefe, es muy machista y siempre me esta gritando (….) y ya me aguante todos lo gritos para que el venga a seguir………..”

Pasadas 10 horas de trabajo, Flor deja de lado su papel de hombre, para retomar su papel de mujer y madre, llega a su casa a hacer los oficios y a ayudar a sus hijos con las tareas del colegio, al final pasa una corta noche para descansar.

Empieza otro día, antes de comenzar su jornada laboral, charla con Nubia “la Pibe” de sus problemas, pero oye a lo lejos un incesante grito …. ¡¡¡¡¡FLOR!!!!!!!!!!...........

EL CALOR DE LA NOCHE

EL CALOR DE LA NOCHE

Jorge es un vigilante que trabaja en una calle de un sector residencial del sur occidente de la ciudad de Bogotá, a pesar de tener un trabajo tan sacrificante, peligroso y mal pago no deja de lado su sonrisa afable y medio infantil que siempre lo acompaña.

En ocasiones paso por algunas calles solitarias de zonas residenciales en las cuales solo se ve en la noche un vigilante por calle, quienes al ver una chica solitaria sea bonita o no. Jamás la dejan pasar sin algún comentario de “fina coquetería”.

Alguna vez, pasaba por una calle cercana a casa que desemboca en un puente angosto que está ubicado sobre el río fucha, que une los barrios ciudad montes II sector y III sector, calle bastante oscura y solitaria y un vigilante muy cordial me saludó con una gran sonrisa, yo no me di tiempo en poner atención al saludo pues como todas las noches después de salir de mi trabajo, pasaba sumida y entregada a mis pensamientos, que aunque no eran muy profundos me distraían tontamente hasta mi llegada a casa, pasé por su lado sin reparar en su amabilidad.

Noches después pasaba como era costumbre distraída y ensimismada en mis pensamientos, cuando una voz muy calida y alegre me saludo, levante la mirada y vi una sonrisa desinteresada y con ganas de decir muchas cosas, yo muy fríamente me limite a saludar y pasé nuevamente a su lado como si nada.


La noche siguiente pasaba como todas las noches, mas esta noche faltaba algo, no encontré la sonrisa de la noche anterior, mas no me detuve a pensar en eso.

La siguiente noche vi a lo lejos la fisonomía de un hombre no muy alto y no muy grueso, que dirigía su mirada hacia mi, pasé por su lado y note que era el hombre cuya sonrisa había echado de menos la noche anterior. Me saludo con un “buenas noches” con un tono medio serio y medio pícaro, así que yo no tuve mas opción que responderle y ponerle a mi saludo una leve sonrisa.

Esa noche atravesó el caño tras de mi sin pronunciar palabra y luego de haber cruzado el puente simplemente se despidió y espero hasta que yo me alejara lo suficiente y se devolvió a su caseta, esa noche pensé mucho en esto, pues yo no había sido lo muy amable como para hacerme acreedora a su compañía.

Cuando lo volví a ver sentí que debía hablar con él, llevar nuestra conversación un poco mas lejos del “buenas noches” así que esta noche le extendí mi mano y lo salude un poco menos fría que las otras noches. Esa noche me contó que el trabajaba un día de por medio, es decir, un día si y un día no, pero el trabaja 24 horas seguidas, descansa las siguientes 24 para luego volver a su trabajo. Cuando me despedí de el esa noche me quede pensando mucho, pues muchos nos quejamos por tener que trabajar 8 horas o menos y en otras condiciones mas adecuadas en lugares que nos protegen del sol, la lluvia y el frío, pensé en la caseta de tamaño mínimo, en la que apenas cabe su cuerpo y una pequeña butaca en la que suele sentarse de vez en cuando, cuando el cansancio y las rondas lo demanden.

Dentro de su caseta hay una pequeña repisa que rodea las latas de su caseta, donde pueden poner su radio, la ruana, libros y otras cosas que a simple vista no puedo ver.

Días más tarde como todas las noches después de mi trabajo me dirigía a casa a altas horas de la noche, atravesé el parque por el que acostumbro pasar y vi a lo lejos una figurilla, que miraba hacia ese lado, espero allí de pie hasta que me acercara y sonriendo me extendió su mano y me saludó. Era Jorge que estaba en la mitad de la calle esperando que yo pasara.

“señorita ¿por qué tan tarde?, sabe que es peligroso, ya se la recomendé a mi compañero, para que no la deje ir solita o por lo menos este pendiente de cuando pase”, me sorprendió lo que me dijo y tuve una sensación similar a la ternura hacia el.

Desde ese día cada vez que paso por esa calle se que tendré compañía por lo menos para los siguientes 300 metros y una corta conversación, pero que cada día a pesar de lo corta se siente mas acogedora y familiar.

En una semana no pase por varios días frente a su caseta pues la lluvia me impidió hacer mi habitual recorrido caminando, y al final de la semana pasé y a lo lejos no vi a “don Jorge” como le digo yo, me fui acercando preguntándome acerca del paradero de don Jorge, y desde la esquina me percate que había alguien dentro de la caseta y ese alguien también se dio cuenta de mi cercana presencia, don Jorge salió de su caseta paralizado del frío, como todas las noches me saludo y agregó: “que linda noche” yo solo me limite a responder que estaba bastante fría, después de mis palabras el solo abrió sus pequeños ojos lo mas que pudo “la noche no es fría la noche es caliente muy caliente, no me gusta decir que la noche es fría para que no me maltrate, la noche también siente y hay que consentirla”.

se acercaba el día de las madres y nos encontramos en las vísperas del día, me saludo y me dijo muy serio: ”mañana es el día de las madres y me toca correr para llegar a mi casa temprano”, pensé que tenia algo preparado con sus hijos o algo así, y antes de que yo pudiera pronunciar palabra continuó: “si no lo hago mi mamá se pone muy brava y me regaña”, me quede algo extrañada pero no quise preguntar por que no quería ser imprudente.

Otra noche cuando íbamos camino a mí casa don Jorge estaba triste y me sentí en la obligación de preguntar por su estado de ánimo y solo contesto torciendo su cara con una monería de tristeza pero cómica entonces no pregunte más. La noche que lo volví a ver solo me dijo que su mamá estaba molesta por que el día de la madre se había demorado media hora de más que al le parecía muy terrible que su madre se disgustara con el; entonces volvía con la pregunta de noches anteriores: “¿don Jorge, no tiene familia?” “si claro vivo con mi mamá y mis hermanas, unas sobrinas y un sobrino” no quise preguntar mas. Me dio vergüenza incomodarlo.

Desde esa noche me habla mucho de su familia especialmente de su mamá, “me gusta estar pendiente de todo, de que no lastimen a nadie y no roben mi zona ni la de mis compañeros, pues todos tenemos mamá y ellas sufren cuando nos pasa algo desagradable” comprendí esa noche la relación que debía tener con su mamá. Es sorprendente ver a una persona de su contextura y edad; un hombre de mas de 40 años viviendo aun con su mamá y mas familiares, que no le importa tener mas familia aparte de la que ya tiene, o como dice el la que le correspondió, diciendo que su madre lo regaña y acomplejado por esto y ver que en la calle que cuida es un ser grande y fuerte quien supuestamente no le tiene miedo a nada, solo a enfrentarse a si mismo en la soledad de la noche dentro de su pequeña y acogedora casetita, que “un día si y un día no” pasa a ser su hogar en medio de la calle solitaria y el frío de la noche, o como dice don jorge “el calor de la noche”.

Erika Vásquez

Universidad Distrital Francisco José de Caldas