Universidad Distrital Francisco José de Caldas
Facultad de Ciencias y Educación
Licenciatura en Pedagogía Infantil
Renacer obrero
Erika Quiñones
Wendy Ospina
Ana Cáceres
Paola Sandoval
Terminada nuestra rutina diaria de clases, nos encontramos bajo uno de los paraderos de buses esperando a que la lluvia cese, o a que pase la ruta que nos ha de llevar a casa. Mientras las gotas de lluvia golpean el anden, nos percatamos que a lo lejos entre smokings, sastres y jeans lúgubres, desafiantes al clima, se resaltan cuerpos enérgicos con la tenacidad del color amarillo, que no solo hacen la diferencia en su vestimenta, si no también en la forma de expresarse, vivir y sentir el día a día desde el inicio de este, el cuál comienza desde muy temprano con un baño de agua fría, que no solo quita el sueño de la mañana, si no que también les hace un llamado a iniciar con su oficio cotidiano. En medio del desafiante frio de la mañana, el cual se entremezcla con la papa, arroz y carne caliente del almuerzo preparado por la esposa de cada uno de estos personajes, que junto a sus hijos, son el motivo de montar el vehículo que para algunos es insignificante y en ocasiones tomado como un objeto de recreación y esparcimiento, la bicicleta, para estos sujetos es el medio de llagar a esa construcción de sueños que desembocaran en una gran urbe.
Pero allí, a contados segundos, se aproxima esa buseta que nos llevará a casa, refugios de cemento hechos por esas manos maltratadas y golpeadas por la vida, que se comprometen con las ilusiones, metas y prosperidad de todas las familias que desean un espacio en donde reír, llorar, perder y luchar; si claro, estamos hablando de esos grades hombres y mujeres, que aunque no tienen titulo de arquitectos o ingenieros, han construido grandes ciudades: los constructores, llamados comúnmente “rusos”, palabra la cual se define partir del comunismo que envolvió a Rusia, en donde el ideal era trabajar por el pueblo y para el pueblo, comunidad que en su día a día, lucha fuertemente por ser feliz y por construir un mejor mañana entre risas, chanzas, peleas, chismes, el picadito de “mediodía” el cual complementa el almuerzo en el Casino, en donde encontramos platos dignos de su paladar: papa, pollo y arroz que generan energía extra para continuar con su labor diaria, y como no, la pola el
En medio de escombros y materiales de construcción, que se confunden con el olor del sudor, la tierra y el cemento fresco y se entremezcla con el calor de los cuerpos trabajando, donde su masa corporal hoy alimentada por la fuerza empleada en sus trabajos, se ve a lo lejos el cuerpo de una mujer de contextura gruesa, pero que un no ha perdido su forma armónica de
Esta mujer de la que hablamos es Flor, nombre que inspira delicadeza y ternura, pero que se conjuga con la rudeza que caracteriza este oficio: ¡Flor páseme el serrucho!, es una de las frases favoritas de los hombres hacia ella, que al combinarse con la maquinaras y las herramientas de trabajo, hace que esta traiga a su memoria a sus dos hijos, rogándole a Dios que estos no pasen por lo que ella algún momento de su vida tuvo que pasar, y que la ha llevado a estar en este lugar……………………….
- “Me pregunto: ¿Qué pensaría mi mama cuando a mis 14 años decidí venirme de Boyacá con un hombre que me llevaba casi 24 años de diferencia en la edad?
Si les soy sincera, no le afecto mucho, pues después de tantos años de maltrato y de insultos lo mejor era que yo saliera de su vida (….) creí que todo ese sufrimiento había terminado, pero la mano gruesa y fuerte de aquel hombre que dice ser mi esposo ultrajaba mi cuerpo, hoy ya no quiero, ni quiero que me quieran, la vida me ha golpeado mucho y me fastidia (….) que mas se puede esperar cuando por mas de cinco años fui la víctima junto a mis hijos, pero gracias a ellos y al no querer que se repitiera mi historia, decidí dejarlo aventurándome a luchar por ellos, mi única y mas fuerte motivación (….) no ha sido fácil empezar con ellos, y mucho menos conseguir trabajo por mis estudios, aquellos que no cursé y que no me permiten conseguir algo mejor pago. Entre los puestos a los que tenía la posibilidad de acceder se encontraba el de empleada en una casa de familia, o en la construcción, y no crean que soy una mujer perezosa o cochina, lo que pasa es que lavarle a otras personas no me gusta, mejor dicho, no me nace, por eso, y con ayuda de una amiga que trabaja también en construcción, decidí empezar a trabajar en obra, al principio me tocó aseo fino, pero eso de limpiar y mantener todo listo para entregas me parece muy aburrido, no me gusto mucho, por eso me pasaron para aseo grueso, es muy pesado porque toca recoger escombros y materiales pesados, duré muy poco tiempo y por eso ahora estoy de almacenista, que suena fácil pero no es así, yo soy la única mujer que esta en obra como tal, no es un trabajo de almacén, uno aprende mucho y ya casi podría construir mi propia casa, pero con qué plata si ni me alcanza para vivir, la verdad no se como hago para estirar mi quincena, hagan cuentas $20.000 diarios, pero saben cuál es en verdad mi verdadero sueño, tener mi propia fabrica de modistería , me gustaría mucho aprender a coser y tener mis propias maquinas, ese es mi gran sueño, pero solo eso es, un sueño, que no voy a poder cumplir como tampoco logre estar con alguien, ya que hace algunos meses pedí cambio de otra construcción al enamorarme de un compañero y al contarle a una supuesta amiga, inventó un chisme he hizo que todo se dañara, es por eso que pienso que es mejor estar sola, poner limites a los hombre porque ellos son muy mentirosos y me pueden hacer quedar como una mujer fácil, este medio es muy pesado por estar rodeada de tantos hombres, uno aprende solo ha hablar de mujeres que es lo único que ellos saben, bueno, a veces de las familias y la situación económica, que no es nada fácil para ninguno de nosotros, pero eso no es lo mas cansón, uno termina por acostumbrarse, lo mas cansón es mi jefe, es muy machista y siempre me esta gritando (….) y ya me aguante todos lo gritos para que el venga a seguir………..”
Pasadas 10 horas de trabajo, Flor deja de lado su papel de hombre, para retomar su papel de mujer y madre, llega a su casa a hacer los oficios y a ayudar a sus hijos con las tareas del colegio, al final pasa una corta noche para descansar.
Empieza otro día, antes de comenzar su jornada laboral, charla con Nubia “

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