lunes, 25 de agosto de 2008

EL DOMINGO PARA ALGUNOS NIÑOS

UNIVERSIDAD DISTRTAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS

FACULTAD DE CIENCIAS Y EDUCACIÓN

LIC. PEDAGOGÍA INFANTIL

MARIA DE LOS ANGELES GARZÓN PEREIRA

CÓDIGO: 20061187028

EL DOMINGO PARA ALGUNOS NIÑOS

Tomar un bus el domingo en la mañana, no necesariamente una ruta que pase por uno de los grandes parques con los que cuenta la ciudad, éste es el inicio de una travesía en la que se hace evidente la situación que viven muchos niños en un domingo. Sube a l bus un señor con uno o dos niños de diferentes edades pero más bien pequeños no mayores de diez años, muy arreglados y hasta perfumados. Este es un caso en particular: Se escucha a un pequeño contar los proyectos para el día. El niño dice “papi, papi si compras la cometa podremos elevarla muy alto, si papi”, es que siempre jugamos fútbol, sabes papi a mi compañero Juanito lo llevó el papá a piscina y Luís y Pedrito los de la cuadra estuvieron el domingo en Monserrate con su papá; el niño no cesa de hablar, el papá apenas si lo escucha y por momentos pareciera mas bien quisiera que se callara, el niño lo interroga , llama la atención abre la ventana, se sube en la silla hasta que…

Papá ¡Te sientas , te callas, te portas bien, o no vuelves a salir conmigo y no hay cometa¡

Su carita que hasta hace un momento irradiaba alegría y entusiasmo se transforma en una mezcla de tristeza, angustia y desconcierto; no entiende porque el enojo de su padre, se siente culpable, no puede articular palabra, en sus ojitos llenos de lagrimas hay tantos interrogantes, ¿será que mi papá ya no me quiere?, ¿al pasar el día juntos no es importante para él?, ¿las cosas que le cuento le aburren? O ¿Por todo esto es que no está siempre conmigo? Y el gran interrogante para todos ustedes es ¿Qué pasa con tantos niños que viven los domingos de la misma forma? Y ¿Cuándo los papitos serán conscientes de toda la trascendencia que tienen situaciones como la narrada para niños con tanta carencia de papá?

jueves, 21 de agosto de 2008

Entre rejas por Viviana Carolina Duarte

ENTRE REJAS

Hace 4 meses hice una visita que transformo mi mirada del mundo, del tiempo del espacio, tal vez por curiosidad, intriga o por hacer la visita a alguien que ansia un abrazo, un beso, una sonrisa me acerque a la cárcel modelo sin siquiera imaginarme lo que me esperaba; llame en la noche del dia sábado a la mama de la persona que íbamos a visitar mi hermana y yo, nos dio algunas indicaciones entre las cuales estaba con él, debíamos irnos vestidos en falda y en chanclas, colgué el teléfono despues de alistar todo lo que llevaríamos, transcurrió la noche entre intrigas y temores.

Amaneció y mi hermana entro a mi cuarto a las 5:00am, platicamos hicimos una pequeña oración, nos alistamos y salimos en compañía de mi papá y de mi mamá. Llegamos a la cárcel y mi mirada recorrió una extensa fila de mujeres que rodeaban un colegio, una iglesia y algunas cosas. Mi padre paro el carro, me baje y comencé a formar parte de aquella fila que solo esperaba con ansia ingresar a encontrarse con sus seres queridos. En ese momento y al acercarse mi hermana y mi mamá con lo que llevábamos, una de las mujeres se acerco y como si fuera obvio nos pregunto si era la primera vez que íbamos, le contestamos que si y comenzó a decirnos a decirnos todo lo que no podíamos entrar, ni el dulce de brevas, ni los objetos de aseo, ni las chaquetas que llevábamos puestas, hicimos toso lo que nos dijeron, y comenzó la larga espera mientras veíamos a mi papá y a mi mamá marcharse. Pasaron una…dos…y tres horas para lograr ingresar por un túnel pasadizo por el cual llegaríamos a los puestos de control. En ese transcurso pude conocer historias conmovedoras que iniciaban con una pregunta: a que patio va? Y de ahí se partió para mil preguntas más de las cuales se hacían parte más y más mujeres de la fila.

En un momento gritaron y quienes estaban a nuestro lado nos dijeron que era porque se colaban y ya venían los guardias poniendo os sellos. Cuando llegaron a donde nos encontrábamos vi en mi brazo el numero 2019, era ese el número de personas que habían ingresado hasta el momento. Pasamos por 5 puestos de control en cada uno de las cuales nos encontrábamos con mujeres llorando porque algo les pitaba en el detector de metales o porque los perros antinarcóticos no las habían dejado pasar.

Despues de pasar por muchas rejas comencé a ver las caras de muchos hombres que se encuentran en este lugar, unos gritaban los nombres de los presos a los cuales ya les había llegado la visita y a otros en el patio que no encontrábamos. Al fin de tan largo recorrido llegamos al patio número 4 repleto de hombres con el rostro ilusionado de ver a sus madres, esposas, hermanas e hijas que los visitaban, sus miradas recorrían nuestros rostros con el anhelo de ver a sus seres queridos a quien buscaban? Nos pregunto una de las muchas que ayudan con los paquetes e indican el camino en esa fría cárcel… le contestamos a wilmer y el corriendo nos llevo a donde se encontraba (al fin despues de tanto recorrido) Él mi primo: sus ojos brillaron y se lanzo a abrazarnos buscando afecto, queriendo saber que era de nuestras vidas despues de 5 años sin vernos. Le dimos lo que le llevábamos, nos conto porque estaba allí, nos presento a los duros del pasillo como él los llamo, entre esos un profesor de matemáticas.

Hablamos, comimos y llego la hora de despedirnos de nuevo el recorrido hacia la salida mientras todos se despedían pidiendo una oración a su familia y pidiéndoles que los visiten el próximo domingo.

VIVIANA CAROLINA DUARTE VALERO

CODIGO: 20061187022