lunes, 25 de agosto de 2008

EL DOMINGO PARA ALGUNOS NIÑOS

UNIVERSIDAD DISTRTAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS

FACULTAD DE CIENCIAS Y EDUCACIÓN

LIC. PEDAGOGÍA INFANTIL

MARIA DE LOS ANGELES GARZÓN PEREIRA

CÓDIGO: 20061187028

EL DOMINGO PARA ALGUNOS NIÑOS

Tomar un bus el domingo en la mañana, no necesariamente una ruta que pase por uno de los grandes parques con los que cuenta la ciudad, éste es el inicio de una travesía en la que se hace evidente la situación que viven muchos niños en un domingo. Sube a l bus un señor con uno o dos niños de diferentes edades pero más bien pequeños no mayores de diez años, muy arreglados y hasta perfumados. Este es un caso en particular: Se escucha a un pequeño contar los proyectos para el día. El niño dice “papi, papi si compras la cometa podremos elevarla muy alto, si papi”, es que siempre jugamos fútbol, sabes papi a mi compañero Juanito lo llevó el papá a piscina y Luís y Pedrito los de la cuadra estuvieron el domingo en Monserrate con su papá; el niño no cesa de hablar, el papá apenas si lo escucha y por momentos pareciera mas bien quisiera que se callara, el niño lo interroga , llama la atención abre la ventana, se sube en la silla hasta que…

Papá ¡Te sientas , te callas, te portas bien, o no vuelves a salir conmigo y no hay cometa¡

Su carita que hasta hace un momento irradiaba alegría y entusiasmo se transforma en una mezcla de tristeza, angustia y desconcierto; no entiende porque el enojo de su padre, se siente culpable, no puede articular palabra, en sus ojitos llenos de lagrimas hay tantos interrogantes, ¿será que mi papá ya no me quiere?, ¿al pasar el día juntos no es importante para él?, ¿las cosas que le cuento le aburren? O ¿Por todo esto es que no está siempre conmigo? Y el gran interrogante para todos ustedes es ¿Qué pasa con tantos niños que viven los domingos de la misma forma? Y ¿Cuándo los papitos serán conscientes de toda la trascendencia que tienen situaciones como la narrada para niños con tanta carencia de papá?

jueves, 21 de agosto de 2008

Entre rejas por Viviana Carolina Duarte

ENTRE REJAS

Hace 4 meses hice una visita que transformo mi mirada del mundo, del tiempo del espacio, tal vez por curiosidad, intriga o por hacer la visita a alguien que ansia un abrazo, un beso, una sonrisa me acerque a la cárcel modelo sin siquiera imaginarme lo que me esperaba; llame en la noche del dia sábado a la mama de la persona que íbamos a visitar mi hermana y yo, nos dio algunas indicaciones entre las cuales estaba con él, debíamos irnos vestidos en falda y en chanclas, colgué el teléfono despues de alistar todo lo que llevaríamos, transcurrió la noche entre intrigas y temores.

Amaneció y mi hermana entro a mi cuarto a las 5:00am, platicamos hicimos una pequeña oración, nos alistamos y salimos en compañía de mi papá y de mi mamá. Llegamos a la cárcel y mi mirada recorrió una extensa fila de mujeres que rodeaban un colegio, una iglesia y algunas cosas. Mi padre paro el carro, me baje y comencé a formar parte de aquella fila que solo esperaba con ansia ingresar a encontrarse con sus seres queridos. En ese momento y al acercarse mi hermana y mi mamá con lo que llevábamos, una de las mujeres se acerco y como si fuera obvio nos pregunto si era la primera vez que íbamos, le contestamos que si y comenzó a decirnos a decirnos todo lo que no podíamos entrar, ni el dulce de brevas, ni los objetos de aseo, ni las chaquetas que llevábamos puestas, hicimos toso lo que nos dijeron, y comenzó la larga espera mientras veíamos a mi papá y a mi mamá marcharse. Pasaron una…dos…y tres horas para lograr ingresar por un túnel pasadizo por el cual llegaríamos a los puestos de control. En ese transcurso pude conocer historias conmovedoras que iniciaban con una pregunta: a que patio va? Y de ahí se partió para mil preguntas más de las cuales se hacían parte más y más mujeres de la fila.

En un momento gritaron y quienes estaban a nuestro lado nos dijeron que era porque se colaban y ya venían los guardias poniendo os sellos. Cuando llegaron a donde nos encontrábamos vi en mi brazo el numero 2019, era ese el número de personas que habían ingresado hasta el momento. Pasamos por 5 puestos de control en cada uno de las cuales nos encontrábamos con mujeres llorando porque algo les pitaba en el detector de metales o porque los perros antinarcóticos no las habían dejado pasar.

Despues de pasar por muchas rejas comencé a ver las caras de muchos hombres que se encuentran en este lugar, unos gritaban los nombres de los presos a los cuales ya les había llegado la visita y a otros en el patio que no encontrábamos. Al fin de tan largo recorrido llegamos al patio número 4 repleto de hombres con el rostro ilusionado de ver a sus madres, esposas, hermanas e hijas que los visitaban, sus miradas recorrían nuestros rostros con el anhelo de ver a sus seres queridos a quien buscaban? Nos pregunto una de las muchas que ayudan con los paquetes e indican el camino en esa fría cárcel… le contestamos a wilmer y el corriendo nos llevo a donde se encontraba (al fin despues de tanto recorrido) Él mi primo: sus ojos brillaron y se lanzo a abrazarnos buscando afecto, queriendo saber que era de nuestras vidas despues de 5 años sin vernos. Le dimos lo que le llevábamos, nos conto porque estaba allí, nos presento a los duros del pasillo como él los llamo, entre esos un profesor de matemáticas.

Hablamos, comimos y llego la hora de despedirnos de nuevo el recorrido hacia la salida mientras todos se despedían pidiendo una oración a su familia y pidiéndoles que los visiten el próximo domingo.

VIVIANA CAROLINA DUARTE VALERO

CODIGO: 20061187022

lunes, 9 de junio de 2008

GÉMINIS DOS FORMAS DE VIDA

GÉMINIS DOS FORMAS DE VIDA

LUZ ADRIANA GARCÍA G., YURI VIVIANA GASPAR A., ANDREA CATALINA MIRANDA A., LADY ANDREA CASALLAS A.

En la ciudad encontramos un sinnúmero de personas, unas blancas otras no tanto, unas altas otras bajas y otras tantas que queremos o mejor nos conviene ignorar; entre estas se encuentran ellas, las mujeres de la “vida fácil” pero… ¿qué tiene de fácil esta vida?; vida fácil para muchos de nosotros es vender el cuerpo y a cambio recibir una remuneración sin saber que para esto hay que estar drogado, alcoholizado, sumergido en la tristeza. Sin embargo no podemos ignorar que muchas de estas mujeres han encontrado en la prostitución una salida para suplir sus necesidades económicas y así sostenerse ellas y ha sus familias, sin importar las consecuencias que esto acarrea este trabajo, tales como adicciones, enfermedades, perdidas de vínculos familiares y en muchos casos la muerte. Situaciones como esta han tenido que experimentar muchas mujeres de nuestra sociedad, como LUZ STELLA o LUCECITA como la llaman sus clientes y compañeras de trabajo, este personaje para muchos invisible, por cuestiones académicas hoy se hace real, se hace evidente entre nosotros mostrándonos las dos caras de la vida, una vida que nadie más que ella conoce.

Luz Stella nació en Pitalito (Huila), a los trece años su mamá la obligó a casarse con un hombre mayor que ella, pero por ser menor de edad no lo pudo hacer por lo que se fue a vivir con él, ella le hacía todo y el le daba lo que ella le pidiera, joyas, dinero, ropa, pero solo podía lucirlos con él pues no le permitía salir, poco a poco se fue acostumbrando y pensó muchas veces en irse pero al recordar la pobreza de su familia y las comodidades que tenía con GILBERTO desistía de esta idea.

A los 15 años quedó embarazada de gemelos pero su cuerpo no lo resistió y tuvieron que hacerle un legrado; “el médico dijo que sólo podía volver a quedar embarazada hasta el año como mínimo pero Gilberto no se pudo aguantar la arrechera y a los seis meses volví a quedar embarazada” cuenta LUCECITA cambiando la expresión del rostro. Con esto decidió tomar dinero de Gilberto e irse a donde una “hierbatera” quien le dio “un agua que sabía asqueroso” según cuenta para perder ese bebé y así fue, después de tomar se sintió muy mal y cuando llegó a la finca se desmayó, cuando despertó estaba en su cama. Gilberto se enojó mucho porqué había salido y al preguntarle donde estaba ella respondió que había ido a visitar a su mamá porque le hacía mucha falta, a él no le gustó y la golpeó, en esto le pegó en el vientre e inmediatamente le produjo una hemorragia, él quedó muy impresionado y le preguntó que era lo que pasaba, que si estaba embarazada, ella con miedo respondió afirmando y añadió que no le había dicho aún porque era una sorpresa y su marido le creyó. Gilberto quedó tan triste que le dijo que la pondría en un tratamiento para que pudiera quedar en embarazo de nuevo – no tuve más remedio que aceptar- cuenta con expresión de conformidad.

Su organismo quedó tan mal que solo cuatro años después quedó embarazada- ese hombre casi se muere de la felicidad, para ese entonces yo tenía 21 años y él 55…parecía mi papá, era muy sucio en la cama pero yo me aguantaba- recuerda negando con su cabeza mientras toma un poco de agua.

Su primer bebé se llamó Gilberto pero prefirió decirle nene para no tener que mencionar el mismo nombre del padre; luego dos años después nació su segundo hijo varó Wilmer, ya con él Gilberto completaba 5 hijos pero no era suficiente para él, ahora quería una niña y a cuando Wilmer tenía tres años nació Mayerli a quien llama Magola, en ella veía reflejada a su madre.

Sólo estuvo con Gilberto tres años más después de esto – me mamé de estar con él y los niños eran muy malcriados por su culpa. Un día cualquiera, me acuerdo tanto 5 de marzo la guerrilla mató a mi hermano mayor, entonces mi familia resolvió irse de Pitalito para la gran ciudad de Bogotá supuestamente la ciudad de las oportunidades, a los 15 días después de lo de mi hermanito mi mamá se fue con mis hermanos y sobrinos, yo no me podía quedar atrás pues como a los seis me fui para donde estaban ellos…Cogí lo que más pude y a mis tres hijos- comenta Luz Stella.

Al llegar a Bogotá creyó que encontraría su felicidad, le parecía una ciudad muy bonita y grande. Llegó en el 1999 y duró un año buscando trabajo pero las exigencias para contratarla en cualquier puesto siempre eran las mismas: experiencia laboral y estudios secundarios mínimo y ella solo había hecho hasta segundo de primaria y jamás había trabajado.

En el barrio Sierra Morena donde vivía conoció a Angie y se hicieron amigas –Yo veía que esa mami andaba con buena plata y vestía re bien y la pasaba con unos mancitos relindos. Un día me dijo que si quería ella me conseguía trabajo en donde ella estaba y pues yo le dije que si y como no encontraba nada. Por otra parte como a los ocho días me dijo que me arreglara bien bonita que tenía la entrevista con el que estaba seguro, sería mi jefe. Pues le hice caso a Angie y me emperifollé y perfumé hasta los dientes; yo soy de estatura baja, muy delgada, buenos melones y tres pelos por eso utilizo trenzas postizas-se ríe- esas me las colocó para la entrevista una amiga negrita ahí del barrio Esmeralda, me gusta utilizar blusas bien pequeñitas de esas que dejan poquito a la imaginación…uuyyy y soy blanca, muy blanca y no es que me guste como mucho.

Oh sorpresa cuando llegamos al negocio, pues era una whiskería o mejor dicho un putiadero, la paga era buena, yo me quedaba casi con la mitad de lo que valía cada polvo, me daban comida y podía tomar lo que se me diera la gana. Empecé el fin de semana pero eso fue terrible porque me tocó tirar con un niñito, tenía apenas 20 años y yo con casi 30 ¿que aprovechada no? Ya después era más fácil pero me empecé a aburrir. Después de un mes para poder echarme a un man me tocaba estar periqueada o tomada, empecé a ganar bueno porque me echaba hasta 25 manes en una noche y cada polvo valía veinte mil pesos aparte de las propina, eso sí llegaba vuelta mierda a la casa y los tenía con el cuento que estaba trabajando de mesera en un Bar porque me daba pena decirles la verdad- Luz Stella hace una pausa, sus ojos se humedecen y trata de calmarse para poder contestarle el teléfono al nene su hijo mayor, quién al igual que sus hermanos y el resto de la familia aún no saben nada de esto.

-Un día llegó un tipo lindo – sigue contando- y me dijo que no siguiera en eso y que el me sacaba apartamento y me daba todo lo que le pidiera…uuuyy yo me entusiasmé, duramos de novios como 2 meses, en ese tiempo yo me había salido del chuzo, ya nos íbamos a ir a vivir juntos pero cuando le dije que teníamos que llevarnos a mis hijos se patraceó y no volvió, se perdió como por arte de magia.

Me dio duro y lloré arto, pero me repuse y Angie me dijo que Guillermo me recibía otra vez si quería, yo sin plata en el bolsillo ni para comprar trago así pues me fui otra vez a trabajar, allá bailamos todas, nos empelotamos, jartábamos y nos periqueábamos hasta que no aguantábamos más la pasaba rico al fin y al cabo-.

Ante todo el mundo ella es una madre trabajadora que lucha por sus hijos a los que -no les falta nada, tienen sus pintas y regalos para diciembre y su plato de comida, lo que no he podido es meterlos en buenos colegios por eso están como atrasados- dice.

En estos momentos vive con un hombre militar quien no solamente la mantiene a ella sino también a sus tres hijos, sale de ese trabajo cuando tiene una pareja estable y cuando no, regresa a lo mismo pues dice que no sabe hacer nada más y que en ningún lado le darán una oportunidad y no se quiere “maltratar las manos por tres pesos”. –Si me siguen pagando por abrir las piernas pues lo sigo haciendo pero lo único que sé es que el amor para mi no existe y Dios me dejó tirada desde el momento que mi mamá me vendió al papá de mis hijos.

Hasta el momento ha vivido con ocho hombres y dice que no sabe si la lista se alargue pero lo que si tiene claro es que no quiere que su hija viva lo mismo, sueña con que “Magolita” como la llama, estudie, consiga un buen trabajo-de secretaria o alguno de esos donde tenga que vestirse bien elegante y ser muy inteligente, no bien caliente como su mamá.

Luz Stella accedió a hablar con nosotras pero con la condición de que se hiciera fuera de su casa para que sus hijos no supieran nada. Hoy en día Gilberto tiene 17 años, Wilmer 15 y Mayerly 12 años, a esa misma edad Lucecita no pensaba por lo que tendría que pasar y al escuchar su relato pensamos que ésta vida no tiene nada de fácil, al contrario en ella se corren los peores riesgos como contraer enfermedades, morir de sobredosis o en manos de un borracho, además la vergüenza que pueden llegar a sentir sus hijos. Algunas mujeres lo hacen por necesidad otras por obligación de igual manera la gente las señala.

Esta es una parte de la ciudad a la que no le damos importancia, pasamos cerca los lugares repletos de estas mujeres pero las hacemos invisibles, como si no existieran no les hablan, no las saludan porque quien lo haga puede ser catalogado de igual manera. Al hablar con Luz Stella nos damos cuenta que siente como si no fuera una persona, como si le hubieran prohibido sentir y expresarlo y terminamos con esta frase que nos llamó mucho la atención: MUJERES COMO YO NO HACEMOS PARTE DE ESTA SOCIEDAD, SOMOS EL DESPERDICIO DE ELLA MISMA.

DESMOVILIZANDO EL ALMA

DESMOVILIZANDO EL ALMA

Por Nathaly Quevedo, Angélica Lozano, Sandra Jacanamijoy, Sandra Quintero
Judith Vélez

En un país como el nuestro donde estamos acostumbrados a rotular a las personas por su raza, color o condición social, las diferencias parecen ser el motivo de exclusión en nuestra cultura. Cada día aparecen nuevos grupos que son excluidos de la sociedad, entre ellos encontramos el grupo urbano de los desmovilizados, estos grupos abordan una problemática, la de no pertenecer a ningún grupo social aceptado por la sociedad, ¿pero nos hemos detenido a pensar que causas llevaron a estas personas a ser parte de estos grupos al margen de la ley?, ¿qué implica para ellos el desmovilizarse? ¿La sociedad si le ofrece las suficientes oportunidades al grupo de desmovilizados? Estas preguntas nos llevan a reflexionar y profundizar sobre el tema debemos conocer un poco de ellos.

Oscar es un muchacho de 21 años pero aparenta mas edad, como si hubiera padecido sufrimientos y vivido a un ritmo apresurado, Oscar se dedica a reparar bicicletas, y pasa desapercibido ante la mirada de sus vecinos, es una persona amable que entabla fácilmente conversaciones con los demás, sin embargo no todos actúan de igual manera con él, algunas personas lo rechazan, evitan tener contacto con él, lo miran como si fuera culpable del más atroz de los delitos; él sospecha que conocen su secreto, pero no los juzga porque estas personas no saben las razones que lo llevaron a pertenecer a este grupo que le ofreció oportunidades disfrazadas que le permitirían cumplir sus sueños con las armas y el poder.

Al hablar con él se tiene una conversación amena, es una persona sencilla a la que le gusta colaborar y ser tenida en cuenta, es muy alegre, pero al relatar los motivos que lo llevaron a las filas de las FARC esa alegría se convierte en una gran tristeza que se ve reflejada en su mirada y en sus gestos, sin embargo después de un interminable suspiro Oscar abre su alma para contar su historia

“la muerte de mis padres y el que mi única hermana se encontrara allá en Florencia tan lejos, me hizo sentir muy solo además era apenas un mocoso de 16 años y me toco seguir las filas, me parecía bueno, tenia poder, ingrese al frente 49 de las FARC, durante 6 meses estuve en las filas pero luego y de ahí me pasaron de financiero, mejor dicho cobrador de impuestos o vacunas que llaman, a mi me iba muy bien porque yo tenía mi plata y troquelaba la plata que le pertenecía a los jefes.”

Oscar saca un cigarrillo de su overol y lo enciende lentamente, en su rostro puedo ver la satisfacción de los buenos recuerdos y una sonrisa que sale tímidamente de su boca.

“pues a mí me toco muy duro porque uno como va a decir que le toca siempre despacio” sonríe picaramente y une sus manos para frotarlas “cuando yo ingrese no me querían las mujeres civiles, entonces como uno ya de financiero pues ya le sobran las mujeres civiles por aquello de la plata que uno maneja, pero a los jefes no les gusta eso y entonces me prohíben eso y me iban a fusilar por eso” mueve su cabeza confirmando esa cruel realidad, sus labios tiemblan tal vez por el frío o mejor aun por el miedo que le produce recordar este episodio de su pasado, Oscar nos muestra una mezcla de sentimientos, pasa de la alegría de los buenos momentos al miedo de perder su vida por no seguir las normas que imponen los jefes de la guerra, no todo fue alegría, tuvo que sufrir el martirio de largas caminatas bajo el sol y la lluvia en la selva, las heridas que iban dejando cicatrices en su cuerpo y en su alma, “Se puso pesada la situación por falta de alimentos, las amenazas de los jefes, los continuos ataques del ejercito que nos hacían sentir mas mamados dentro del que creíamos era nuestro propio territorio y como uno escuchaba por la emisora Putumayo Stereo que los desmovilizados tienen subsidios de casa, subsidio para los hijos, para la mujer pues a uno le gusta eso y con las amenazas del fusilamiento, lo vi. como una salida y yo decidí desertarme con la pelada que estaba”.

Termina el cigarrillo y enciende otro más rápidamente que el primero, se ve más tranquilo y con ganas de seguir contando lo que le sucedió, por mi cuerpo pasa un escalofrió y en mi mente queda la encrucijada de la decisión que toma Oscar, traicionar a su propia gente para poder salvar su propia vida. “me entregué en Mocoa Putumayo el gobierno y el ejercito me echaron en un avión el mismo día para Bogotá, entregue arto armamento: 1 k 47, 1 punto 30, 60 granadas de mano, 50 de balak 47, 160 municiones para la k 47 y 80 para la punto 30”

Habla con tanta naturalidad de las armas como si se hablara de la lista del mercado, además muestra con sus manos la gran cantidad de municiones y armamento que logro sacar de ese lugar Oscar cuenta estos detalles con sencillez y de una manera tranquila; de un momento a otro cambia de tema, queriendo hablar de su nueva vida. “cuando llegue aquí todo fue muy bueno me pagaban $1800.000 al mes y las garantías eran mejores, pero ahora el ministerio mama mucho gallo para la paga y uno tiene que estar pendiente porque toca estudiar y no lo dejan a uno trabajar, para nosotros es muy duro esto, el gobierno nos quiere quitar eso, no sé si será la mano de Uribe o el ministerio que ya no nos quiere dar eso, el subsidio de vivienda ya nos lo quitaron y lo de la rebaja en los pagos no se sabe si esa ley la puso Uribe o es el ministerio”.

Oscar se siente engañado, se repite la historia, sus sueños se ven nuevamente frustrados, pero la situación ahora es mas complicada, su desmovilización ha traído consecuencias que han cambiado el rumbo de su vida, él mueve su cabeza y hace un gesto de impotencia y rabia por las promesas no cumplidas.

ya paila volver a las filas porque si los paras o las FARC se dan cuenta que uno es desmovilizado lo van matando a uno por ser desmovilizado y por otro lado yo no puedo llegar donde mi hermana” suspira y se entristece. “hace dos meses estuve por allá pero no puedo volver a mi me buscan porque yo me vine de la guerrilla con mucho armamento y plata y me buscan como ojo de hormiga”.

Oscar siempre recuerda a sus compañeros y en cierta manera se siente culpable por haberlos “traicionado”,”Yo si le diría a mis ex compañeros pues yo no hecho a nadie a la candela y no saco nadie a la candela, pues ellos verán pues si se quieren venir pues que se vengan, ahora no es como primero ahora nos toca muy duro a los desmovilizados”

Se frota las manos y su mirada se ve como perdida en los recuerdos de lo que fue, lo que pudo ser y lo que será un futuro, un futuro mediado por la incomprensión de la sociedad y la tristeza de ser rechazado por los errores que cometió, errores que todos los seres humanos cometemos por una razón u otra.

“y teniendo en cuenta que la gente nos rechaza cuando sabe que venimos de la guerra por eso es mejor contar con su discreción y que no salga de nosotros lo que yo fui o lo que yo soy un desmovilizado, lo que toca es lucharla acá como Dios nos ayude bueno ya no tengo más que decirle, solo que si necesita algo me diga, nos vemos, adiós….”

Hombres y mujeres desmovilizados que llegan a la ciudad generan temor, tal ves por la información que recibimos de los medios de comunicación donde nos muestran las masacres, las torturas que han generado a sus victimas, las diferentes maneras que utilizaron para extorsionar las familias de secuestrados, estas parecen ser las únicas voces que se escuchan, las únicas razones que se logran comprender, pero la verdadera comprensión de los desmovilizados como seres humanos parece estar muy lejos, lejos de la comprensión de lo que es la diferencia de unos y otros, Oscar nos muestra da realidad de una vida.

VIVIENDO DE LA MUERTE


VIVIENDO DE LA MUERTE


Al cerrar las puertas del cementerio, da inicio una nueva jornada laboral para el señor Betancourt, uno de los tres celadores del Cementerio Central, ubicado en la ciudad de Bogotá, la oscuridad invade cada uno de los rincones de este lugar, la niebla no permite ver otra luz mas allá que las de la calle 26 en donde los carros transitan a gran velocidad y poco a poco los transeúntes van disminuyendo tornándose en el ambiente un silencio pesado.

El cementerio, un lugar que a pesar de ser uno solo, evidencia claramente la diferencia social, en el centro, los personajes reconocidos y a su alrededor las memorias que solo son recordadas por sus familiares, de igual manera tienen el mismo titulo “difuntos”.

Las lágrimas de los familiares entristecen aun mas este lugar pero estas dan para el arriendo y la alimentación de muchos de los empleados que laboran en torno a las memorias de vida, que se encuentran reflejadas por medio de los epitafios plasmados en las tumbas, expresados por sus familiares.

Betancourt de 35 años de edad, con mujer y dos hijos, labora en este lugar hace seis meses, las largas jornadas de trabajo empiezan a las seis de la tarde y terminan a las seis de la mañana cuando llega su relevo, claro esta, este es el horario de la noche, ya que los horarios de trabajo varían cada semana para los celadores.

Este realiza los recorridos nocturnos por los callejones llenos de tumbas solitarias acompañado únicamente por su linterna, un radio teléfono y su bicicleta todo terreno.

Los celadores no escogen el lugar de trabajo, los ubican donde la empresa quiera asignarlos, a Betancourt le toca, ya que él es el sustento de su familia, el fue trasladado y su misión es velar por el patrimonio histórico y la seguridad de este sitio, ya que el cementerio por encontrarse en un sector donde se presentan muchos casos de delincuencia, requiere de vigilancia permanente para evitar el saqueo de tumbas.

Este cementerio, a pesar de ser un lugar donde el silencio y la soledad son su única compañía, Betancourt lo considera como un sitio seguro, ya que como el mismo dice, “hay que tenerle mas miedo a los vivos que a los muertos”.

El acepta que cuando se es nuevo, los sentidos se agudizan un poco mas, poniéndolo alerta y atento a todo lo que sucede; la noche susurra en sus oídos, se escuchan los llantos de la soledad y siente una corriente que recorre su cuerpo trastornándolo y haciéndolo recordar a su familia.

Pero es la hora del recorrido, se coloca sus guantes de lana, su pasamontañas y se sube a su caballo de hierro, acepta que sintió un poco de temor en sus primeros recorridos, pues en ocasiones se sentía observado y creía ver algunas sombras que ayudaban a aumentar su ritmo cardiaco y alteraban sus nervios, invadiendo su mente y nublando sus pensamientos pero como todo en la vida se torna costumbre, se tuvo que acoplar a esta forma de trabajo.

Un martes como cualquier otro mas en su calendario laboral, recibió su turno de seis de la tarde, luego se tomarse un tinto, se dispuso a realizar su ronda habitual por el cementerio, durante esta, escucho el eco de un ruido que llamo su atención, era su deber ir allí, sumergido entre el miedo y los nervios, se acerca al origen del misterioso sonido, cuando de pronto sale de la oscuridad un hombre, quien al percibir su llegada sale huyendo, Betancourt, al acercarse a este lugar, observo dos floreros de bronce y una lapida de mármol que estaban en el suelo, comprendiendo así que los sonidos eran producidos por personas que pretendían robar los floreros de bronce y el mármol de las lapidas para revenderlos por unos cuantos pesos.

Al instante, Betancourt salió a la persecución de aquel bandido, perdiéndose este en los laberintos del cementerio, sin dejar rastro alguno. Inmediatamente, este empleado en cumplimiento de su deber, se dirige rápidamente donde sus compañeros a contarles lo sucedido, estos al verlos asustado y nervioso decidieron ir en la búsqueda de este sujeto, sin encontrarlo en ninguno de los rincones del cementerio.

Así Betancourt relata la experiencia a la que se tuvo que enfrentar y la que más lo ha marcado en su trabajo en el cementerio. A partir de ese momento el no siente tanto temor al realizar las rondas, pues cree que no es cuestión de tenerle miedo y zozobra a los “mitos” que se forman en torno a los muertos ya que no son mas que supersticiones de las personas que no ven la realidad que él a experimentado en este sitio.

Terminando de relatar esta experiencia comenta que “este es un oficio común y corriente, que no es nada del otro mundo, pero cada persona tiene un tabú o concepto diferente sobre este trabajo, cada uno tiene que mantenerse y encontrar la forma de sobrevivir, esta es mi manera, es mi deber para con los vivos, cuidar de sus muertos.”

PRESENTADO POR:

JUDITH BERNAL

KATHERIN CAMARGO

LUIS EDUARDO RESTREPO

YADY SABOGAL

Renacer obrero

Universidad Distrital Francisco José de Caldas

Facultad de Ciencias y Educación

Licenciatura en Pedagogía Infantil

Renacer obrero

Erika Quiñones

Wendy Ospina

Ana Cáceres

Paola Sandoval


Terminada nuestra rutina diaria de clases, nos encontramos bajo uno de los paraderos de buses esperando a que la lluvia cese, o a que pase la ruta que nos ha de llevar a casa. Mientras las gotas de lluvia golpean el anden, nos percatamos que a lo lejos entre smokings, sastres y jeans lúgubres, desafiantes al clima, se resaltan cuerpos enérgicos con la tenacidad del color amarillo, que no solo hacen la diferencia en su vestimenta, si no también en la forma de expresarse, vivir y sentir el día a día desde el inicio de este, el cuál comienza desde muy temprano con un baño de agua fría, que no solo quita el sueño de la mañana, si no que también les hace un llamado a iniciar con su oficio cotidiano. En medio del desafiante frio de la mañana, el cual se entremezcla con la papa, arroz y carne caliente del almuerzo preparado por la esposa de cada uno de estos personajes, que junto a sus hijos, son el motivo de montar el vehículo que para algunos es insignificante y en ocasiones tomado como un objeto de recreación y esparcimiento, la bicicleta, para estos sujetos es el medio de llagar a esa construcción de sueños que desembocaran en una gran urbe.

Pero allí, a contados segundos, se aproxima esa buseta que nos llevará a casa, refugios de cemento hechos por esas manos maltratadas y golpeadas por la vida, que se comprometen con las ilusiones, metas y prosperidad de todas las familias que desean un espacio en donde reír, llorar, perder y luchar; si claro, estamos hablando de esos grades hombres y mujeres, que aunque no tienen titulo de arquitectos o ingenieros, han construido grandes ciudades: los constructores, llamados comúnmente “rusos”, palabra la cual se define partir del comunismo que envolvió a Rusia, en donde el ideal era trabajar por el pueblo y para el pueblo, comunidad que en su día a día, lucha fuertemente por ser feliz y por construir un mejor mañana entre risas, chanzas, peleas, chismes, el picadito de “mediodía” el cual complementa el almuerzo en el Casino, en donde encontramos platos dignos de su paladar: papa, pollo y arroz que generan energía extra para continuar con su labor diaria, y como no, la pola el la Rockola el Bohío, ubicada en el barrio San José de Bavaría, se encuentran cada cuatercenario de trabajo, para compartir y hablar de asuntos ajenos de su rutina diaria, pero importantes para cada uno de ellos, dejando aquí la mitad, o hasta incluso todo su sueldo.

En medio de escombros y materiales de construcción, que se confunden con el olor del sudor, la tierra y el cemento fresco y se entremezcla con el calor de los cuerpos trabajando, donde su masa corporal hoy alimentada por la fuerza empleada en sus trabajos, se ve a lo lejos el cuerpo de una mujer de contextura gruesa, pero que un no ha perdido su forma armónica de 1.57 cm de altura, sus manos ásperas, llenas de callos y heridas que se han sanado físicamente, luchan contra su rostro que refleja la tristeza que le dejó su pasado, la frustración de haber cuarteado su proyecto de vida y la incomodidad que siente con su trabajo.

Esta mujer de la que hablamos es Flor, nombre que inspira delicadeza y ternura, pero que se conjuga con la rudeza que caracteriza este oficio: ¡Flor páseme el serrucho!, es una de las frases favoritas de los hombres hacia ella, que al combinarse con la maquinaras y las herramientas de trabajo, hace que esta traiga a su memoria a sus dos hijos, rogándole a Dios que estos no pasen por lo que ella algún momento de su vida tuvo que pasar, y que la ha llevado a estar en este lugar……………………….

- “Me pregunto: ¿Qué pensaría mi mama cuando a mis 14 años decidí venirme de Boyacá con un hombre que me llevaba casi 24 años de diferencia en la edad?

Si les soy sincera, no le afecto mucho, pues después de tantos años de maltrato y de insultos lo mejor era que yo saliera de su vida (….) creí que todo ese sufrimiento había terminado, pero la mano gruesa y fuerte de aquel hombre que dice ser mi esposo ultrajaba mi cuerpo, hoy ya no quiero, ni quiero que me quieran, la vida me ha golpeado mucho y me fastidia (….) que mas se puede esperar cuando por mas de cinco años fui la víctima junto a mis hijos, pero gracias a ellos y al no querer que se repitiera mi historia, decidí dejarlo aventurándome a luchar por ellos, mi única y mas fuerte motivación (….) no ha sido fácil empezar con ellos, y mucho menos conseguir trabajo por mis estudios, aquellos que no cursé y que no me permiten conseguir algo mejor pago. Entre los puestos a los que tenía la posibilidad de acceder se encontraba el de empleada en una casa de familia, o en la construcción, y no crean que soy una mujer perezosa o cochina, lo que pasa es que lavarle a otras personas no me gusta, mejor dicho, no me nace, por eso, y con ayuda de una amiga que trabaja también en construcción, decidí empezar a trabajar en obra, al principio me tocó aseo fino, pero eso de limpiar y mantener todo listo para entregas me parece muy aburrido, no me gusto mucho, por eso me pasaron para aseo grueso, es muy pesado porque toca recoger escombros y materiales pesados, duré muy poco tiempo y por eso ahora estoy de almacenista, que suena fácil pero no es así, yo soy la única mujer que esta en obra como tal, no es un trabajo de almacén, uno aprende mucho y ya casi podría construir mi propia casa, pero con qué plata si ni me alcanza para vivir, la verdad no se como hago para estirar mi quincena, hagan cuentas $20.000 diarios, pero saben cuál es en verdad mi verdadero sueño, tener mi propia fabrica de modistería , me gustaría mucho aprender a coser y tener mis propias maquinas, ese es mi gran sueño, pero solo eso es, un sueño, que no voy a poder cumplir como tampoco logre estar con alguien, ya que hace algunos meses pedí cambio de otra construcción al enamorarme de un compañero y al contarle a una supuesta amiga, inventó un chisme he hizo que todo se dañara, es por eso que pienso que es mejor estar sola, poner limites a los hombre porque ellos son muy mentirosos y me pueden hacer quedar como una mujer fácil, este medio es muy pesado por estar rodeada de tantos hombres, uno aprende solo ha hablar de mujeres que es lo único que ellos saben, bueno, a veces de las familias y la situación económica, que no es nada fácil para ninguno de nosotros, pero eso no es lo mas cansón, uno termina por acostumbrarse, lo mas cansón es mi jefe, es muy machista y siempre me esta gritando (….) y ya me aguante todos lo gritos para que el venga a seguir………..”

Pasadas 10 horas de trabajo, Flor deja de lado su papel de hombre, para retomar su papel de mujer y madre, llega a su casa a hacer los oficios y a ayudar a sus hijos con las tareas del colegio, al final pasa una corta noche para descansar.

Empieza otro día, antes de comenzar su jornada laboral, charla con Nubia “la Pibe” de sus problemas, pero oye a lo lejos un incesante grito …. ¡¡¡¡¡FLOR!!!!!!!!!!...........

EL CALOR DE LA NOCHE

EL CALOR DE LA NOCHE

Jorge es un vigilante que trabaja en una calle de un sector residencial del sur occidente de la ciudad de Bogotá, a pesar de tener un trabajo tan sacrificante, peligroso y mal pago no deja de lado su sonrisa afable y medio infantil que siempre lo acompaña.

En ocasiones paso por algunas calles solitarias de zonas residenciales en las cuales solo se ve en la noche un vigilante por calle, quienes al ver una chica solitaria sea bonita o no. Jamás la dejan pasar sin algún comentario de “fina coquetería”.

Alguna vez, pasaba por una calle cercana a casa que desemboca en un puente angosto que está ubicado sobre el río fucha, que une los barrios ciudad montes II sector y III sector, calle bastante oscura y solitaria y un vigilante muy cordial me saludó con una gran sonrisa, yo no me di tiempo en poner atención al saludo pues como todas las noches después de salir de mi trabajo, pasaba sumida y entregada a mis pensamientos, que aunque no eran muy profundos me distraían tontamente hasta mi llegada a casa, pasé por su lado sin reparar en su amabilidad.

Noches después pasaba como era costumbre distraída y ensimismada en mis pensamientos, cuando una voz muy calida y alegre me saludo, levante la mirada y vi una sonrisa desinteresada y con ganas de decir muchas cosas, yo muy fríamente me limite a saludar y pasé nuevamente a su lado como si nada.


La noche siguiente pasaba como todas las noches, mas esta noche faltaba algo, no encontré la sonrisa de la noche anterior, mas no me detuve a pensar en eso.

La siguiente noche vi a lo lejos la fisonomía de un hombre no muy alto y no muy grueso, que dirigía su mirada hacia mi, pasé por su lado y note que era el hombre cuya sonrisa había echado de menos la noche anterior. Me saludo con un “buenas noches” con un tono medio serio y medio pícaro, así que yo no tuve mas opción que responderle y ponerle a mi saludo una leve sonrisa.

Esa noche atravesó el caño tras de mi sin pronunciar palabra y luego de haber cruzado el puente simplemente se despidió y espero hasta que yo me alejara lo suficiente y se devolvió a su caseta, esa noche pensé mucho en esto, pues yo no había sido lo muy amable como para hacerme acreedora a su compañía.

Cuando lo volví a ver sentí que debía hablar con él, llevar nuestra conversación un poco mas lejos del “buenas noches” así que esta noche le extendí mi mano y lo salude un poco menos fría que las otras noches. Esa noche me contó que el trabajaba un día de por medio, es decir, un día si y un día no, pero el trabaja 24 horas seguidas, descansa las siguientes 24 para luego volver a su trabajo. Cuando me despedí de el esa noche me quede pensando mucho, pues muchos nos quejamos por tener que trabajar 8 horas o menos y en otras condiciones mas adecuadas en lugares que nos protegen del sol, la lluvia y el frío, pensé en la caseta de tamaño mínimo, en la que apenas cabe su cuerpo y una pequeña butaca en la que suele sentarse de vez en cuando, cuando el cansancio y las rondas lo demanden.

Dentro de su caseta hay una pequeña repisa que rodea las latas de su caseta, donde pueden poner su radio, la ruana, libros y otras cosas que a simple vista no puedo ver.

Días más tarde como todas las noches después de mi trabajo me dirigía a casa a altas horas de la noche, atravesé el parque por el que acostumbro pasar y vi a lo lejos una figurilla, que miraba hacia ese lado, espero allí de pie hasta que me acercara y sonriendo me extendió su mano y me saludó. Era Jorge que estaba en la mitad de la calle esperando que yo pasara.

“señorita ¿por qué tan tarde?, sabe que es peligroso, ya se la recomendé a mi compañero, para que no la deje ir solita o por lo menos este pendiente de cuando pase”, me sorprendió lo que me dijo y tuve una sensación similar a la ternura hacia el.

Desde ese día cada vez que paso por esa calle se que tendré compañía por lo menos para los siguientes 300 metros y una corta conversación, pero que cada día a pesar de lo corta se siente mas acogedora y familiar.

En una semana no pase por varios días frente a su caseta pues la lluvia me impidió hacer mi habitual recorrido caminando, y al final de la semana pasé y a lo lejos no vi a “don Jorge” como le digo yo, me fui acercando preguntándome acerca del paradero de don Jorge, y desde la esquina me percate que había alguien dentro de la caseta y ese alguien también se dio cuenta de mi cercana presencia, don Jorge salió de su caseta paralizado del frío, como todas las noches me saludo y agregó: “que linda noche” yo solo me limite a responder que estaba bastante fría, después de mis palabras el solo abrió sus pequeños ojos lo mas que pudo “la noche no es fría la noche es caliente muy caliente, no me gusta decir que la noche es fría para que no me maltrate, la noche también siente y hay que consentirla”.

se acercaba el día de las madres y nos encontramos en las vísperas del día, me saludo y me dijo muy serio: ”mañana es el día de las madres y me toca correr para llegar a mi casa temprano”, pensé que tenia algo preparado con sus hijos o algo así, y antes de que yo pudiera pronunciar palabra continuó: “si no lo hago mi mamá se pone muy brava y me regaña”, me quede algo extrañada pero no quise preguntar por que no quería ser imprudente.

Otra noche cuando íbamos camino a mí casa don Jorge estaba triste y me sentí en la obligación de preguntar por su estado de ánimo y solo contesto torciendo su cara con una monería de tristeza pero cómica entonces no pregunte más. La noche que lo volví a ver solo me dijo que su mamá estaba molesta por que el día de la madre se había demorado media hora de más que al le parecía muy terrible que su madre se disgustara con el; entonces volvía con la pregunta de noches anteriores: “¿don Jorge, no tiene familia?” “si claro vivo con mi mamá y mis hermanas, unas sobrinas y un sobrino” no quise preguntar mas. Me dio vergüenza incomodarlo.

Desde esa noche me habla mucho de su familia especialmente de su mamá, “me gusta estar pendiente de todo, de que no lastimen a nadie y no roben mi zona ni la de mis compañeros, pues todos tenemos mamá y ellas sufren cuando nos pasa algo desagradable” comprendí esa noche la relación que debía tener con su mamá. Es sorprendente ver a una persona de su contextura y edad; un hombre de mas de 40 años viviendo aun con su mamá y mas familiares, que no le importa tener mas familia aparte de la que ya tiene, o como dice el la que le correspondió, diciendo que su madre lo regaña y acomplejado por esto y ver que en la calle que cuida es un ser grande y fuerte quien supuestamente no le tiene miedo a nada, solo a enfrentarse a si mismo en la soledad de la noche dentro de su pequeña y acogedora casetita, que “un día si y un día no” pasa a ser su hogar en medio de la calle solitaria y el frío de la noche, o como dice don jorge “el calor de la noche”.

Erika Vásquez

Universidad Distrital Francisco José de Caldas

jueves, 5 de junio de 2008

la esperanza del vendedor ambulante : una puerta abierta

UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSE DE CALDAS
FACULTAD DE CIENCIAS Y EDUCACIÓN
LICENCIATURA EN PEDAGOGIA INFANTIL
DIDÁCTICA DEL LENGUAJE

LA ESPERANZA DEL VENDEDOR AMBULANTE : UNA PUERTA ABIERTA
Por INGRID CALDERON y YAMILE SÁNCHEZ

Una tarde en la universidad decidimos estar en los zapatos de un vendedor ambulante por un día, ya que queríamos comprender ciertas actividades de estos personajes en una ciudad opulenta con mucho tráfico pudiendo así observar múltiples y variados productos, que en ellos se desenvuelven comerciantes, artesanos, ancianos pero sobre todo niños, peatones que vienen y van por sus calles aglomeradas de gente que acuden a este encuentro en lo cotidiano, estamos hablando de una Bogotá con una historia que expresa y se mueve a través de las calles.Para empezar nuestra labor debíamos pensar en un producto que fuera el agrado de los pasajeros, pues pensábamos vender dulces en el transporte urbano.
Así caminamos por la carrera Séptima, una de las vías mas transitadas en Bogotá, en los que se encuentra gran variedad para cualquier tipo de consumidor, como lo son ferias artesanales, películas XXX, el teatro Jorge Eliécer Gaitán entre otros esta avenida es camino para llegar a la plaza de Bolívar. En una de las desviaciones de esta carrera entramos en una dulcería que exhibía diferentes productos grandes, pequeños, de diferentes sabores y formas, al cotizar varios de estos decidimos comprar un paquetes de pirulitos de fresa que contenía 48 unidades por su módico valor de 1700 pesos. Al salir de allí, observamos que no se encontraban vendedores que trabajarán en los buses, por lo tanto creímos que los buses en la séptima no generaban competencia.
Tomamos la iniciativa de parar el primer bus mostrándole al conductor nuestro producto, este era gordo de bigote y cara de mal humor, el cual no nos dejó subir, paramos quince buses mas pero ninguno nos hizo caso, creando la hipótesis de que los conductores con bigote no dejaban subir vendedores, al ver que no habíamos logrado nuestra intención caminamos hacia la carrera décima una de las vías de mas movilidad respecto al transporte y a la gente, una carrera de doble sentido, es decir tiene transporte hacia el sur y hacia el norte de la ciudad, esta es una carrera donde se encuentra mayor cantidad de vendedores ambulantes; es necesario aclarar que no es relevante la cantidad ni tampoco la igualdad de grupo en relación a la edad, sexo y producto que ofrece, estos protagonistas se caracterizan por su persistencia y por llevar en una mano una bolsa o un maletín y en la otra el producto, cerca de nosotras visualizamos dos vendedores, el primero con un semblante cansado y de preocupación, observamos su trabajo por unos diez minutos, este al ver que los buses no le abrían ingresaba a estos a la fuerza, sin permiso del conductor aprovechando que una persona se subía o bajaba del bus para saltar la registradora, el segundo vendedor que observamos ofrecía unas colombinas, era joven y de tez blanca, se notaba su energía por trabajar, este tenía un semblante más tranquilo que el anterior suponiendo así que le va bien en su jornada de trabajo.

Tomando, como ejemplo, lo visto paramos nuestro primer bus en esta avenida, era de color rojo escarlata con tonos grisáceos debido al polvo que recogen en cada recorrido, le enseñamos nuestro producto y nos abrió la puerta de atrás, nuestro cuerpo empezó a temblar desde los pies a la cabeza pues no sabíamos que íbamos a decir. Para empezar obsequiamos un pirulito al conductor y luego, mientras una de nosotras hablaba, la otra repartía los pirulitos: “…buenas tardes, nosotras somos estudiantes de la Universidad Distrital de la licenciatura en pedagogía infantil, la razón por la cual hemos decidido subirnos al transporte urbano es la necesidad de recoger fondos para nuestra salida pedagógica que se realizara en Medellín, la universidad solo nos da un apoyo en el transporte; la estadía y la alimentación corre por cuenta de nosotras por eso hemos comprado estos pirulitos, a los cuales usted pone el precio, dependiendo de lo que nos quieran colaborar" mientras se decía esto, la otra recogía el dinero, terminando esta tarea dimos las gracias y salimos a buscar ese botón rojo que con un poco de nervios se nos había perdido, al encontrarlo timbramos, nos bajamos.

Al tener de nuevo nuestros pies en la tierra nos reíamos constantemente pues no creíamos lo que habíamos hecho, cuando respiramos de nuevo una de nosotras no sabía donde se encontraba ya que su visión de la calle había cambiado ahora estábamos en la intersección que une la carrera décima con la calle 19 un lugar donde muchos le temen, tal vez por su variedad de rostros desconocidos, o tal vez por algún relato desagradable contado por un amigo que le pasó a un amigo en este lugar.

Al mirar las monedas y sumarlas habíamos recolectado 250 pesos. Vendiendo dos pirulitos, habíamos evidenciado toda la cultura que se crea en un bus, es un escenario de vivencias buenas y malas que recorre toda la ciudad de modo visible pero silencioso, también se observa aquel intercambio económico dónde es utilizada cualquier estrategia para conseguir la atención de los pasajeros, es decir un discurso que demuestra la oferta que se puede hacer de un producto; de ahí en adelante nuestro punto de interés eran las puertas, delanteras o traseras, grandes, pequeñas o sucias, con el anhelo de que se abrieran. Con un poco mas de confianza en nosotras decidimos recorrer la calle diecinueve, igualmente, mostrando nuestro producto, pero aun así duramos unos diez minutos para que algún bus nos diera la oportunidad trabajar, hasta que llegó uno, su ruta era por Bosa, Avenida Primero de Mayo. Éste no tenía puerta trasera, así que nos tocaba saltar la registradora, el conductor observó que éramos un poco inexpertas en el tema y nos dejó pasar marcando, sin pagar el pasaje obviamente, comenzamos con nuestra labor que ya se convertía en rutina, una de nosotras repartía mientras la otra hablaba, en este caso recogimos 1500 pesos , vendimos 10 pirulitos.
Paramos nuestro tercer bus que llevaba solo tres pasajeros de nuevo el relato y la repartición de pirulitos, al recoger el dinero, un muchacho de acento paisa preguntó qué valía respondiéndole que el aporte era voluntario tomó un solo pirulito y nos dio 500 pesos, otro pasajero no tenía monedas si no un billete de mil y nos dijo “ deme otra y me devuelve 500” , la última pasajera nos dió 200, le ofrecimos un pirulito al conductor y nos bajamos, pensamos en la actitud de los, pasajeros recordando un fragmento de una canción “ si quieres conocer al pueblo colombiano súbete en un bus del servicio urbano” ya en nuestro cuarto bus, el conductor nos respondió que se acababa de subir otro vendedor, seguimos caminando y un habitante de la Calle nos dijo que dejáramos trabajar al muchacho a lo cual respondimos que no nos habíamos fijado de su ingreso al bus.

Ya un poco cansadas pensamos en la ardua tarea de ser vendedor ambulante por la competencia y la disposición tanto de conductores como pasajeros. Al reflexionar sobre esta experiencia, concluimos que no siempre se abrirán las puertas. El rebusque en Bogotá es una tarea difícil, además la falta de empleo y el desplazamiento forzado son factores para encontrar tantos vendedores ambulantes en las ciudades, encontrando así personas de diferentes regiones la cual convierte a Bogotá en una ciudad intercultural.
Es necesario reconocer la labor de estos personajes. Sin ellos no degustaríamos un delicioso dulce o masmelo o no compraríamos el Kit escolar para los niños, no aromatizaríamos el cuarto con un incienso, en fin, son tantos productos, a tan módicos precios, que hacen de estos parte de nuestra cotidianidad.
Por más que nos encontremos cansados por el trabajo, el estudio… siempre habrá un minuto para estos personajes que se involucran en nuestra vida.

LAS BARRAS BRAVAS: ¿MÁS QUE PASIÓN, GUERRA?


LAS BARRAS BRAVAS: ¿MÁS QUE PASIÓN, GUERRA?
Realizada por: Catalina Hernández y Lorena Martínez


“La vida vale más que el fútbol” PERROTA

Todos los seres humanos hemos tenido un contacto directo o indirecto con el fútbol, ajeno a ser hombre, mujer, niño o adulto. El fútbol ciertamente nos ha tocado. Recuerdo en mi infancia y adolescencia este deporte desempeñaba un lugar importante en la familia llegando a ser un ídolo al que todos rendían homenaje. Cada vez que jugaba mi equipo del alma empezaba a latir el corazón de todos a mil, nos reuníamos en la sala de mi casa para ver el partido; la ansiedad no cesaba, gritaba, cuando pegaba el balón en el palo o entraba justo en la red.
Pero el fútbol es mucho más que correr tras un balón, es una deliciosa paleta compuesta por jugadores, cuerpo técnico y patrocinadores pero no podría ser tan deliciosa sino existieran los degustadores, “las barras”. ¿Qué sería de los equipos sin su barra, sin su canto, sin su color?
Esto me remonta años atrás cuando veía a mi primo cantar, gritar, saltar y más aún llegar al extremo de llorar al ver ganar o perder a su “Millonaritos del alma”. En una ocasión mi primo me invitó como de costumbre a su casa a ver películas junto con mis hermanos, al entrar a la habitación creí presenciar el mayor rito o culto ofrecido a Millonarios; hacia donde se dirigía mi mirada veía afiches, logos, estampas, entre otros con el escudo de Millonarios, por un momento llegué a pensar que mi primo era un vendedor en potencia de artículos alusivos a Millonarios, pero ¡Oh! sorpresa cuando entre palabra y palabra mi tía me contó que aquel primo tímido y conservador había ingresado en el mundo hostil y apasionado de las “barras bravas de Millonarios”.
Meses después veía como mi primo ya con un tatuaje del escudo de Millonarios en su pecho, defendía sus “ideales” a tal punto de irse a viajar a otras ciudades sin un peso en sus bolsillos y soportando las más crueles condiciones solo por ver a su equipo, además de pelearse con todo aquel que con una camisa diferente a la de Millonarios pasara frente a él.
Así pude ver con ojos de extraña como esta situación roza la vida de los jóvenes, así como traspasó y le dio un vuelco total a la vida de mi primo.

Un día en el que me encontraba desconcertada por todo lo sucedido con mi primo me encontré con Óscar un joven de 26 años procedente de familia cristiana, el me contó algunas de sus experiencias, cuando por pura casualidad mencionó que ingresó a las barras bravas por pura curiosidad viéndose inmerso en diversas situaciones que pusieron a prueba su vida; me pareció muy interesante su caso y decidí indagar acerca del ritmo de vida que llevaba en este grupo urbano rotulado por la sociedad como “las barras bravas”.

Oscar me contó que desde que tenía uso de razón había sido hincha de millonarios, y que sus tíos eran los que lo llevaban desde muy pequeño al estadio el Campín.A la edad de catorce años fue por primera vez sin un adulto al estadio.En ese entonces se estaban formando los “comandos azules numero 13”, cuando cumplió 16 años tuvo la curiosidad de ingresar a esa tribuna del estadio por la manera en que saltaban y cantaban al equipo durante todo el partido, y la forma tan extraña de celebrar un gol. Cada vez que el equipo marcaba un gol esa tribuna celebraba de una forma particular llamada 'avalancha'; la cual consistía en irse todo el mundo bajando los escalones llegando a los tubos de seguridad. En alguna ocasión estos tubos no aguantaron la presión y hubo un gran accidente.
Me impresionó que los jóvenes llevados por esa pasión se olvidan de los peligros que pueden ocasionar sus actos, pero a la vez me cautivó y me atrapó la conversación aun más después de escuchar lo que venía.
La primera vez que visitó esa tribuna no le gustó, porque no pudo ver el partido todos lo trataban mal porque no se sabía las canciones, porque no saltaba con la misma pasión que ellos. En la primera avalancha sintió mucho miedo ya que era un momento de mucha adrenalina. Al siguiente partido no iba a entrar a esa barra, pero algo dentro de él, la verdad no entendí que, lo hizo entrar nuevamente a ese lugar.
Empezó a involucrarse cada vez más con la barra de su “millitos del alma”, se aprendió las canciones a tal punto que las cantaba con todo el corazón, así empezó a despertarse en él una gran pasión por el equipo y por hacer respetar la barra.
Oscar me dijo: “Al poco tiempo de haber ingresado y haber asistido a las reuniones, había llegado la hora de presenciar y participar en la primera pelea de barras (fue en un clásico contra Santafé). La adrenalina que botaba en ese lugar cada vez era mayor y aunque al comienzo hubo miedo luego me tomé confianza y me gustaba cada vez más, en cada pelea se veían piedras, bombas molotov, petos, y todo tipo de armas corto punzante, algunas veces se convertía en un arsenal, se empezaron a ver pistolas, revólver, changones, etc.”
Con el pasar del tiempo y de estar involucrado mas a fondo con la barra y sus directivas, empezó a adquirir responsabilidades y tenía bajo su mando a 70 jóvenes y adolescentes de la localidad de Bosa, entre los que se encontraban 15 mujeres la cuales vestían y se comportaban de la misma forma que los hombres de el comando. La verdad, según Oscar, las mujeres se “masculinizaban” dejando por el piso la esencia de la mujer.
En ese preciso instante mi mente comenzó a divagar y a recordar distintas noticias en las que los protagonistas habían sido barras bravas. Algunas de las noticias fueron:

“El portero del equipo bogotano resultó con leves cortaduras en la cara y una mano, luego de que el bus de su equipo, fuera atacado a pedradas al parecer por integrantes de hinchas de Millonarios, tras la disputa del "derby" bogotano” Noticias RCN

“Las barras bravas tienen demarcado su territorio en los 328 barrios de la localidad de Kennedy en donde habitan cerca de un millón de ciudadanos. Un miembro de las barras bravas le contó a Caracol Radio cómo los hinchas furibundos que siguen a equipos como Millonarios, Santa Fe, Nacional y América, han dividido a la localidad en fortines que solo pueden ser habitados o visitados por los barristas de determinados equipos. La situación es tan delicada, que si un hincha de Millonarios ingresa a un barrio manejado por hinchas de Santafé, corre el riesgo de ser apedreado o apuñalado, simplemente por tener una camiseta del equipo contrario.” Noticias Caracol Radio

La verdad su testimonio me impresionó, me llegaba a imaginar el alcance de estas masas que cada vez más borran la identidad del ser humano y se hinchan sin tener un horizonte, ni un ¿por qué?[1]
Oscar me aseguró: “Teníamos que estar en todos los tropeles, procurar ir a todos los viajes y lugares donde jugara el equipo así no tuviéramos ni un peso en los bolsillos. En cada uno de estos viajes y peleas veía como jóvenes consumían en grandes cantidades sustancias alucinógenas, como quedaban heridos, descalabrados, apuñaleados, y detenidos algunas de las personas con las que yo andaba, la verdad a nadie le importaba que le pasara al otro, nuestra sed de pelear con los otros que no eran iguales a nosotros era aun mayor. En dos ocasiones estuve detenido Dios me guardo de que mi cuerpo sufriera alguna lesión y de consumir sustancias alucinógenas.Mi cuadra y mis vecinos decían que yo era un drogadicto, ladrón, delincuente, mariguanero sin imaginarse la verdadera esencia que tenía en mí ser, me juzgaban sin tener razón”.

Me imaginaba a mi primo en las peores situaciones, mi corazón palpitaba cada vez más rápido al pensar lo que él estaba viviendo, la verdad en ese preciso momento quería llamarlo con el deseo que escuchara la historia de vida de Oscar y reorientara su vida, pero ¿Cómo?, si ese día era el clásico entre Santafé y el “GLORIOSO MILLONARIOS”, sabía que no llegaría y sacaría cualquier excusa tan solo por ver a su MILLITOS DEL ALMA.

Mientras estaba inmersa en mis oscuros pensamientos Oscar aseveró que debido a que se alejó de las barras bravas comenzó a ver que el equipo ni mucho menos la barra le iban a dar de comer, ni se iban a preocupar por él si algo le pasaba, “decidí retirarme pues conocí a alguien que le dio un sentido a mi vida, que se preocupaba por mí y no me hace quedar avergonzado ni derrotado, siempre me hace salir de victoria en victoria y nunca pero nunca me desampara; en fin, es mi amigo fiel, y ahora hago parte de LA BARRA DE CRISTO”.

Estas pocas pero resonantes palabras me impactaron, llegando a tocar las fibras más profundas de mi ser.


[1] Zuleta, Estanislao. Sobre la guerra: “Porque si se quiere evitar al hombre el destino de la guerra hay que empezar por confesar, serena, y severamente la verdad: la guerra es fiesta. Fiesta de la comunidad al fin unida con el más entrañable de los vínculos, del individuo al fin disuelto en ella y liberado de la soledad, de su particularidad y de sus intereses; capaz de darlo todo, hasta la vida”.

UN ESTILO DE VIDA…EL BREAK DANCE

UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSE DE CALDAS
LICENCIATURA EN PEDAGOGIA INFANTIL
DIDACTICA DEL LENGUAJE
VII SEMESTRE.

CRONISTAS:

DIANA ESPINEL
KATHERIN RIOS
ANGELICA ROJAS
TATIANA MONTAÑEZ





Hoy es uno de los tantos viernes en los que la séptima -aquella calle que comprende desde antes de la plaza Simón Bolívar hasta más allá de Usaquén- se convierte en septimazo pero sólo desde este mismo plaza hasta la calle 26. Este sitio deja atrás el traje de humo, los transeúntes y las ruedas que carga de lunes a jueves para vestirse de arte, música y mucho color; se transforma sobretodo en la noche, convirtiéndose en un nuevo mundo en el que la escala de grises se deja a un lado para que, en medio de la oscuridad, muestre su arcoíris de alegría y empuje colombiano, ¡si! Porque todo lo que allí vemos es el reflejo de los miles de colombianos que buscan la mejor forma de salir adelante y hacer sus sueños realidad. Allí podemos encontrar desde grandes ejecutivos tratando de escapar del estrés, producido por su trabajo de la semana, hasta personajes despistados dedicados a recorrer una y otra vez esta urbe convertida en una alfombra de pavimento, personas que parecen ir hacia un lugar muy interesante por el afán de sus pasos porque no se detienen ni un instante a admirar la belleza de su entorno, pero quienes sí lo hacemos encontramos miles de sorpresas en nuestro recorrido, el cual nos deja ver la magnitud de aquellas pequeñas cosas que aunque aparentemente no tienen ningún valor adquieren un gran significado.

En esta calurosa y congestionada calle en la que, muchos entre risas y conversaciones, observan sigilosamente y con ojos de extraño al que este a su lado, podemos encontrar también desde libros y cuadros de personajes, escritores y pintores que han sido historia, hasta malabaristas, cuenteros, equilibristas, bailarines, teatreros, poetas, los cuales adquieren un sentido de pertenencia por cada rincón de esta transitada vía, personajes que cada viernes después de las 6 de la tarde dejan caer su telón para hacer de esta un verdadero escenario, embrujándonos con cada una de sus actuaciones.

Allí en este pequeño fragmento de nuestra gran ciudad, frente al Jorge Eliecer Gaitán nos encontramos admirando un grupo que se toma la calle para mostrar su estilo de vida, el “BREAK DANCE”, aquel baile urbano que forma parte del movimiento de la cultura hip hop surgido en las comunidades latinoamericanas y afroamericanas en los barrios como el Bronx o Brooklyn de Nueva York a comienzos de los años 1970, baile que ahora se toma nuestra ciudad, nuestros jóvenes y parte de nuestra cultura para mostrar la majestuosidad de su arte.

Wilson es tan solo un joven de 24 años, orgulloso representante del Break Dance, cuya trayectoria de vida le ha permitido ser un líder en lo que le apasiona, donde tanto él como sus compañeros han crecido y se han formado juntos, conformando así “ESTILO REAL” un grupo que no solo se dedica a bailar, sino que lleva en sus venas un compromiso social encaminado a despertar en los niños y jóvenes una nueva forma de expresión que los lleva a transformar su realidad, pues no todo es muerte, violencia o desigualdad, y es este baile el que les da el eco para ser escuchados en una sociedad donde se tiende siempre a silenciar.

Para estos b-boys todo comienza en Santa Librada, un barrio ubicado en la zona 5 de Usme, aquella zona del sur de Bogotá tildada por algunos de peligrosa por la complejidad de sus habitantes, en donde muchos no se atreven a ir por ser un barrio del sur, allí, mas específicamente en el salón comunal “ANDREA” se dan cita de lunes a jueves estos soñadores para en medio de canciones, letras, pasos, diversos ritmos como la salsa, jazz, reggae, hip hop, rap… ensayar y perfeccionar su arte; para ellos esta es también la excusa perfecta para compartir sus anécdotas, ideales y anhelos, pues mas que compañeros y amigos son camaradas, convencidos de que se pude hacer mucho por cambiar todo lo negativo que nos rodea, pues a pesar de saber de todo lo que los tildan, por su cultura y sus gustos, por su forma de vestir y los accesorios que algunos suelen usar, están seguros de que con su grupo, su música y su arte pueden mejorar la calidad de vida de aquel que se lo proponga. Pues este estilo de vida no es muy aceptado en una sociedad que critica las apariencias y se basa en ellas, ¿quien se ha permitido acaso conocer sus ideales para poder refutarlos, negarlos o tacharlos?

La palabra rechazo para ellos no existe, son unos fieles creyentes en ese “otro” que muchas veces pasa desapercibido por la ciudad, pero que al salir de la sombra puede demostrar por ejemplo a través del baile todo su potencial, así, van en busca de talentos, compartiendo con los niños sus saberes y enseñando a la sociedad una nueva forma de lucha, una lucha contra la violencia, la agresión y la maldad, pues sus pasos, movimientos y bailes son la huella de aquel ideal de una sociedad mejor, en donde el cuerpo hable, exprese y opine dejando a un lado los gritos, insultos y maltratos, por que para que lanzar patadas y puños cuando podemos hacer un freeze(1) o un Powermoves (2) …ese es su mensaje, aquel que hemos tenido la oportunidad de escuchar en sus talleres, en sus presentaciones y en sus conversaciones, por que lo llevan consigo incrustado en la mente y el corazón.

(1) Son los cortes en los que el Bboy se para (como congelado) en una postura, llamada freeze.
(2) Todos los movimientos mas gimnásticos, en los que se gira o se realizan transiciones aparentemente mas "poderosas o enérgicas".



Hoy nuevamente es viernes, ¡y para ellos no hay ensayo! Sino que, por el contrario como miles de colombianos hay que trabajar justo a la hora en la que la mayoría de bogotanos salen de sus trabajos para disfrutar el fin de semana, la jornada para “ESTILO REAL” hasta ahora comienza.
A las 5 En punto despliegan su telón el cual se pinta de blanco y negro entre color sobre el frio asfalto, transformándose en una sinfonía de sonidos, colores, olores que ambientan su espectáculo. Se acomodan los equipos, se visten los integrantes, preparan su cuerpo para la flexibilidad que requiere su baile, se brindan apoyo mutuo y lanzan a la noche un grito de apertura.
La gente poco a poco los rodea mientras el más alto del grupo, quien se caracteriza por su actitud alegre y jocosa invita al público a observar el show, y en un minuto sin darse cuenta una gran multitud los rodea.

Wilson es el primero que sale ante su público, realiza las piruetas que caracterizan esta danza, luego Cristian con su estilo único y original continua la presentación, pero en medio de este jubilo quien más se roba el show es el “profesor”, un niño de tan solo 5 años que al lado de su padre Wilson ha aprendido a dominar estas difíciles técnicas, este pequeño impacta en su presentación con su plasticidad y perfecto dominio de su cuerpo, lleva a cabo todos aquellos movimientos, vueltas, giros y saltos para muchos imposibles: él, con su carisma, entrega y pasión instala varios interrogantes en sus espectadores, pues en su rostro se refleja aquel dinamismo de la infancia, en sus ojos podemos ver las ilusiones de la niñez y en sus pasos la experiencia de todos los integrantes juntos, como si les hubiese robado su esencia y sus años de entrega… tiene una actitud devoradora cuando entra a la pista dispuesto a robarse todas las miradas y aplausos, y lo logra, si claro que lo logra pues todos quedan boquiabiertos al ver sus habilidades y su sonrisa siempre latente por la satisfacción propia.

Cuando finalizó la primera presentación nos quedamos inmóviles, no sabíamos que hacer, era maravilloso lo que vimos, pero por nuestra mente pasó también una pregunta que nos invitó a reflexionar sobre nuestro quehacer con la infancia, ¿acaso estábamos aplaudiendo el trabajo de un menor en las calles?, esto no sería nada ético para nuestra formación como pedagogas…

La noche continua y los minutos trascurren uno a uno entre los pasos y el ritmo, seguimos a la expectativa de todo lo que allí sucede, siguen pasando una tras otra las sombras de los transeúntes, algunos se detienen para observar el baile, y, mientras tanto, sigue allí firme este gran personaje; el público se desborda en aplausos cada vez que ve al niño en acción, y este se siente cada segundo más seguro.

Para nosotras, este día, no era un viernes de septimazo igual a los que habíamos asistido anteriormente, hoy no mirábamos sino que observábamos, por eso al ver el rostro de Wilson y sus compañeros cuando el “profesor” se presentaba nos permitió respirar el orgullo que ellos sentían, a diferencia de lo que pasó en un primer momento por nuestras mentes, pudimos comprender que para ellos lo que hacia este pequeño era motivo de orgullo, cargado de un gran sentido y un ejemplo claro y vivo de su objetivo social, pues ante sus ojos él no estaba trabajando, ni era utilizado para ganar dinero, NO, todo lo contrario, lo que el profesor hacia era bailar por el simple gusto y placer de hacerlo, porque para él, era fundamental en su vida y mas aún porque tenía claro el ejemplo que estaba dando ante una sociedad vencida por el cansancio de sus mentes y de su corazón.

“La entrega y la pasión que encierra este arte permite llenarse de vida, cada paso es un aliciente para seguir luchando y sonreír” Dice Wilson con total convicción.

La pista termina y con ella el primer show de la noche. Ellos dicen que su recompensa son los aplausos, se dirigen al público para recibir un reconocimiento que les permita continuar su labor, pues unas cuantas monedas no vienen de más.

Este hecho se repite todos los viernes, hora a hora hasta que el reloj marca las 9 o hasta que la soledad de la noche inunde las calles. Wilson como líder del grupo es quien cuenta el dinero, lo reparte según el merito de cada uno de sus compañeros y los felicita por la presentación animándolos a continuar. Sin embargo, la noche no termina allí pues en sus casas aún los esperan para compartir un lapso de tiempo con ellos. Nosotros como espectadores tristemente le decimos adiós al show.

ESTILO REAL es un grupo que sueña día a día con un futuro mejor, que a través del Break Dance buscan revolucionar las calles de la ciudad y sus imaginarios pero sobretodo que sueñan y luchan por trascender el presente y cambiar el mañana.